Es un defecto congénito que entre otras cosas, puede dificultar la lactancia materna

Anquiloglosia
Foto cortesía de Stanford School of Medicine

La anquiloglosia también conocida como lengua anclada, es un defecto congénito por el cual el frenillo lingual (membrana o tejido que conecta la parte de abajo de la lengua con el piso de la boca) es muy corto o está en una posición incorrecta (adherido) limitando el libre movimiento de la lengua y a veces dificultando la lactancia, la alimentación, el lenguaje o provocando problemas en los dientes, en los casos más severos.
A medida que el niño crece, su frenillo puede alargarse y la lengua cumplir normalmente con sus funciones. En los casos en que la anquiloglosia provoca trastornos en el habla, se puede recurrir a terapias del lenguaje y en los casos más serios se corrige quirúrgicamente mediante un procedimiento menor denominado frenulotomia.

Síntomas de anquiloglosia

  • Imposibilidad para sacar la lengua y tocar con ella, por ejemplo, el labio inferior de la boca
  • Dificultades para alimentarse
  • Al extender la lengua puede observarse el tejido extendido formando una hendedura con forma de V
  • Dificultad para despegar la lengua del piso de la boca

Tratamiento

En los casos necesarios se realiza una cirugía menor llamada frenulotomia, procedimiento que consiste en cortar el tejido adherido o mal ubicado. El pronóstico generalmente es exitoso, corrigiéndose el problema sin presentar complicaciones mayores (muy raramente se observa infección, sangrado o algún otro problema).

La anquiloglosia en la lactancia

La lengua tiene un rol fundamental en la succión durante la lactancia materna, ayuda al bebé a agarrar el pezón adecuadamente y a realizar los movimientos ondulantes de adelante hacia atrás que le permiten extraer la leche del pecho de su madre.

Los bebés que tienen anquiloglosia pueden tener grandes dificultades a la hora de la lactancia a causa del limitado movimiento de su lengua, por lo que se requerirá de una intervención quirúrgica (frenulotomia) que permita al bebé extender su lengua normalmente y alimentarse correctamente.

La doctora Donna T. Geddes perteneciente a la University of Western Australia, realizó junto a su equipo un estudio en el que evaluaron 24 casos de bebés que tenían anquiloglosia y presentaban constantes dificultades para alimentarse.

A través de controles por ultrasonido de la boca de los bebés al tomar el pecho, pudieron observar que éstos agarraban incorrectamente el pezón y parecían tener dificultades para extraer la leche. Fueron sometidos exitosamente a una frenulotomia para corregir el problema.

Una vez recuperados se los evaluó nuevamente y se pudo apreciar que había aumentado considerablemente la producción de leche materna, de lo que se dedujo que los bebés estaban pudiendo extraer mayor cantidad de leche luego de ser corregida la anquiloglosia.

A través de un nuevo ultrasonido pudieron observar que luego de la cirugía los bebés se agarraban mejor al pecho, sujetando correctamente los pezones lo que además produjo gran alivio al dolor que las madres sufrían al amamantar.

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