Foto de Patricia Carambula

Cuidado con los alimentos con colorantes

Podría existir una vinculación entre los colorantes artificiales de los alimentos y la hiperactividad.

Además de los riesgos ya conocidos (cáncer, enfermedades del riñón, debilitamiento del sistema inmunológico, etc.) asociados con el consumo de colorantes artificiales utilizados con frecuencia en algunos alimentos industrializados (refrescos, galletas, helados, dulces, etc.), se suma el de exacerbar la hiperactividad en niños vulnerables.

Por ello, en base a una petición hecha años antes por el Centro para la Ciencia en el Interés Público (CSPI), la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA), pidió a un panel de especialistas revisar los datos y la información existente al respecto, a fin de determinar la vinculación entre éstos y el trastorno de hiperactividad, para tomar las medidas pertinentes para garantizar la salud de la población.

En 2008 el CSPI pidió a la FDA, eliminar ocho colorantes del mercado que hasta ese entonces estaban autorizados por el gobierno federal, entre los que se incluían el amarillo 6, el amarillo 8 y el rojo 40.

Esta cuestión no es nueva desde la década del 70 los colorantes artificiales han sido motivo de polémica en Estados Unidos. El tema se tocó por primera vez cuando el pediatra Benjamin Feingold, los vinculó con determinados comportamientos infantiles.

Un experimento conocido como Southampton, realizado en 2007 encontró que promedialmente, los niños mostraron más síntomas de hiperactividad luego de beber bebidas que contenían diversas combinaciones de colorantes y conservantes entre ellos el benzoato de sodio. Lo cual motivó a las autoridades europeas a realizar la advertencia en las etiquetas de los productos que contenían los mencionados colorantes. Pero según dijo Jim Stevenson, autor principal del estudio, era difícil establecer que tales efectos eran causados directamente por los colorantes o conservantes en cuestión.

Otro análisis concluyó que los problemas de hiperactividad en niños tienden a mejorar una vez que se eliminan de la dieta los colorantes artificiales.

Según lo señalado por Michael Jacobson, director de (CSPI), los colorantes son utilizados para engañar a los consumidores y en Europa, ya se los asocian con la hiperactividad y otros problemas de conducta por lo cual se usan mucho menos que en los Estados Unidos.

Eugene Arnold, profesor emérito de la Universidad Estatal de Ohio, dijo en el panel de especialistas que el consumo de colorantes artificiales presente en alimentos se cuadriplicó en Estados Unidos, desde 1950 hasta la fecha. Y que actualmente el norteamericano promedio consume en un día tanto colorante como la dosis más elevada que según el estudio Southampton, provoca hiperactividad.

Los colorantes tienen una función meramente estética, no tienen ningún aporte nutricional, solamente hacen que los consumidores disfruten del agradable aspecto que a la vista tienen los alimentos que consumen.

Es por esto, que los partidarios de la prohibición de estos colorantes están complacidos de que la FDA finalmente haya decidido evaluar este tema y esperan decida prohibirlos definitivamente. Si bien ello parece poco probable, al menos que la agencia obligue a los fabricantes de alimentos que contengan colorantes, a poner la advertencia de la vinculación entre ellos y la hiperactividad bien visible en los empaques de los mismos.

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