Foto de Patricia Carambula

Desarrollo de un embarazo de 23 semanas

Los pulmones del bebé aún no están lo suficientemente desarrollados como para vivir fuera del útero
Semana 23 de embarazo

La edad gestacional del feto en un embarazo de 23 semanas, es de 21 semanas. Aún no puede sobrevivir fuera del útero, pero al final de esta semana, algunos que nacen prematuramente, logran salir adelante con éxito.

Tamaño del bebé

Su tamaño es de, aproximadamente, 29 centímetros.

Analogía del bebé con algo

El tamaño del feto a las 23 semanas del embarazo, es similar al de un tomate grande.

Peso del bebé

Su peso es de, aproximadamente, 510 gramos.

Tamaño de la panza, altura uterina

En cada consulta ginecológica, el médico tomará la altura uterina. A partir de la semana 20, el útero crecerá, alrededor de, 1 centímetro a la semana. Y la altura uterina tiene analogía con el número de semanas de embarazo. Así en ésta, la altura aproximada será de entre 21 y 23 cm.

Estudios aconsejados para esta altura del embarazo

Si bien no hay ningún estudio específico indicado para la semana 23. Trimestralmente se deben realizar los análisis de sangre y de orina de rutina. Durante el segundo trimestre del embarazo, además, es aconsejable que la embarazada realice alguna visita al odontólogo. Ya que por estas semanas, a algunas mujeres se le inflaman y sangran las encías, a causa de la gingivitis del embarazo.

Síntomas en la embarazada

A medida que transcurra el embarazo, a la futura mamá cada vez le costará más dormir. Varias son las causas de esto: Ganas frecuentes de orinar, acidez de estómago, calambres. Una buena posición para dormir es de costado, con una almohada entre las piernas. También semi sentada, con la espalda recostada en almohadas, reduce la sensación de acidez.

La circulación sanguínea, a medida de que avanza el embarazo, se modifica. Al crecer el útero ejerce presión sobre las venas que hacen circular la sangre desde las piernas al corazón. Por ello, la circulación es más lenta, lo que motiva que aparezcan edemas y várices.
La apariencia de la embarazada es cada vez más redonda, el volumen de su útero y mamas, así como su rostro comienzan a rellenarse. A esta altura, lo habitual es un aumento de entre 5 y 6 kilos aproximadamente. Es importante mantener el peso, comer saludablemente y no engordar mucho porque eso puede traer complicaciones (como por ejemplo, diabetes gestacional).

El desarrollo físico del bebé a las 23 semanas del embarazo

El feto cada vez está más proporcionado. Los pulmones siguen preparándose para el nacimiento. Si bien aún es muy pequeño y le queda mucho por desarrollarse, la posibilidad de vivir fuera del útero es cada vez más factible. Al finalizar esta semana, se podrá inyectar a la madre un medicamento que acelera la maduración de los pulmones, en casos de complicaciones o de riego de parto prematuro. Aunque la supervivencia del bebé en estas condiciones es menor al 50%. Durante esta semana, los huesos de sus oídos comienzan a ser cada vez más sólidos (por lo que mejora su audición) y en su piel se encuentra depositado el pigmento que le dará color a la misma. El desarrollo de los globos oculares sigue su curso, pero aún no está definido el color de sus ojos. La piel del feto todavía se ve arrugada a causa de que no han terminado de formarse las capas de grasa (tejido adiposo) que la rellenarán en las semanas consecutivas.

Complicaciones frecuentes en la semana 23 del embarazo

Las toxemias son enfermedades que pueden aparecer durante el embarazo, luego de la semana 20. Son más habituales en las mujeres primerizas y se manifiestan a través de tres síntomas que pueden aparecer juntos o separados: Edemas, hipertensión y eliminación de proteínas en la orina. Si estas enfermedades no son diagnosticadas y tratadas a tiempo, pueden convertirse en eclampsia, una grave complicación del embarazo.
La anemia es otra complicación que se da con frecuencia en el segundo trimestre del embarazo. Por ello, las visitas regulares al ginecólogo y la realización de los exámenes y análisis de rutina, son clave para el diagnóstico precoz y tratamiento a tiempo.

Los problemas circulatorios comienzan a aparecer a medida que avanza el embarazo. Es importante controlarlos y sobre todo, tratar de evitar el estreñimiento, con una dieta rica en fibra, para prevenir la aparición de hemorroides (tan comunes en las embarazadas).

Las infecciones urinarias, son otra de las posibles complicaciones que pueden surgir por estas semanas y pueden originarse en una infección bucal (por ello la importancia de la visita al odontólogo).

Aspectos psicológicos de la madre y su entorno

Los cambios anímicos y de humor serán una constante durante todo el embarazo. Ganas desenfrenadas de llorar o reír son absolutamente normales. Lo fundamental, es que la futura mamá pueda expresar libremente sus emociones y encuentre apoyo, contención y comprensión en su pareja, familia y amigos. Y si es preciso, recurra a la ayuda de un profesional, un psicólogo por ejemplo.

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