Diferentes estilos de ser padre

Es muy frecuente que cada uno de los padres tenga un estilo de crianza diferente al del otro, puesto que cada uno viene de una familia distinta. Esto es bastante común y saludable cuando los estilos no son muy desiguales, puesto que otorga al niño un panorama más amplio, mientras ambos padres se unen en un frente común en pos del beneficio del niño.

El tema es cuando estos son tan disímiles que están en las antípodas uno del otro, por lo cual aparece el conflicto.

Aunque también existe la creencia en algunas familias de que es favorable para el niño que uno de los padres sea el autoritario (el que ponga los límites) y el otro el permisivo (el más cariñoso y condescendiente), muy lejos de hacer algún bien esto es sumamente perjudicial. ¿A quién se supone que hará caso ese niño? Al que más le sirva según la situación o directamente a ninguno.

Cuando hay diferencias en las posturas y estilos de crianza, cada uno de los padres cree tener la razón y la verdad sobre cómo educar a su hijo y pueden volverse intransigentes e intolerantes y enroscarse en una lucha eterna de poder de la cual el único realmente perjudicado es el niño. En este contexto, este aprende a comunicarse de manera violenta, siendo intolerante, irrespetuoso sin tener capacidad de dialogo y de resolución de conflictos por la vía del mismo.

Según algunas encuestas, en los temas en que los padres manifiestan más dificultades para estar de acuerdo, es en: poner los límites; manejar el dinero con el niño; los horarios y permisos para las salidas.

Estos conflictos generalmente se ven agravados cuando se trata de padres separados, donde muchas veces los hijos se tornan rehenes de una situación, en la que ambos comienzan a agredirse impulsados por el rencor y sin pensar en el niño anteponen sus intereses por encima de los de sus hijos.

Cuando lo que en realidad necesita ese niño, es padres maduros, que solucionen sus conflictos mediante el diálogo sin poner a sus hijos en el medio y que puedan educarlos durante toda su infancia sin que sean víctimas de sus desavenencias.

Cómo actuar cuando hay desacuerdos en la forma de crianza:

  • Es fundamental que ambos padres puedan ponerse de acuerdo en ciertas cosas claves que son importantes para la educación y crianza de sus hijos y actuar los dos coherentemente siempre de la misma manera, para que no haya dos discursos opuestos ante los que el niño no sepa a cuál responder. La unanimidad y firmeza en esto es primordial
  • Manejar y controlar las emociones delante de los niños
  • Jamás desautorizar al otro padre frente al niño. En caso de estar en desacuerdo con alguna puntualización que éste a hecho al niño, hablarlo con él/ella en privado y resolverlo entre los adultos
  • Priorizar los intereses del niño ante cualquier cuestión personal
  • Respetar la opinión del otro: los padres son el modelo para los hijos, eso es fundamental que siempre lo tengan presente para actuar en consecuencia y no predicar una cosa y hacer otra. Puesto que si se pretende que el niño sea respetuoso, comprensivo, que resuelva sus problemas a través del diálogo, que aprenda a escuchar a los demás, y si nosotros los padres no lo hacemos, él tampoco lo hará

Independientemente de los desacuerdos entre los padres, si están juntos o no, lo importante es cómo se comportan y resuelven los conflictos en relación a sus hijos, ya que de ello dependerá cómo se desarrollen psíquica y emocionalmente estos.

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