Muerte de la mascota

La tendencia a considerar a las mascotas como un miembro más de la familia, la "moda pet friendly", se viene expandiendo con éxito en todo el mundo. Si bien las mascotas siempre ocuparon un lugar importante en la vida de las personas, cada día se les está dando uno más preponderante.

Es significativa la cantidad de mascotas que existen en el mundo. Según un informe de GFK de 2016, más del 56% de la población tiene una mascota como mínimo.

El gusto y amor que se tiene hacia las mascotas, se ve reflejado además en el dinero que se invierte en ellas. Este mercado mueve mucho y no sólo en comida, sino también en accesorios y diversos servicios, como los hoteles pet friendly. En 2015 según datos de diversas fuentes (American Pet Products Association, Fediaf, Pfma, CEESA, Euromonitor International y Ministerio de Agricultura de España), este mercado generó, sólo en Estados Unidos, Europa, Japón y América Latina, un gasto superior a los 100.000 millones de euros y en Europa a los 30.000 millones de euros.

La psicóloga Sandra Sánchez de Espacio Ítaca (centro en Zaragoza donde psicólogos y terapeutas asesoran a las personas que han perdido a sus mascotas) señala:

Las familias han cambiado y ahora podemos ver distintos modelos en los que el animal se integra como un miembro más.

En este contexto no resulta sorprendente que a los amantes de las mascotas les sea tan difícil afrontar la muerte de éstas. Según expertos, el dolor por dicha pérdida podría asemejarse al que se siente por la de un familiar o un amigo muy cercano.

Fases del duelo en la muerte de mascotas

La psicóloga colombiana Carolina Dulcey, señala que las fases del duelo por la muerte de las mascotas, son las mismas que cuando muere una persona amada:

1 Negación

De la misma manera que ocurre cuando muere un ser querido, la negación de este hecho tan doloroso suele ser una de las primeras fases del duelo. Esto ocurre en muchos casos, cuando es necesario recurrir a la eutanasia para evitar que el animal que está atravesando por una enfermedad siga sufriendo. Aquí los dueños pueden pensar que su mascota va a mejorar, aunque los expertos digan lo contrario.

2 Ira – Enojo

La muerte de ese ser tan querido genera mucha frustración y este sentimiento suele desembocar en ira o enojo producto de la impotencia. Esta etapa en general no dura demasiado, pero durante la misma pueden producirse enojos y culpas que personas del entorno más próximo.

3 Tristeza

Esta etapa es difícil pero muy necesaria. Sentirse triste por la muerte de alguien a quien se quiere, es totalmente normal, necesario y sanador. Es un paso clave para poder transitar el duelo y salir adelante.

4 Aceptación

Esta es la última etapa del duelo. En la que se acepta finalmente la muerte de la mascota y se aprende poco a poco a seguir viviendo sin ella. En esta fase se puede incluso comenzar a pensar en tener una nueva y esto puede resultar muy motivante.

Al respecto, Sandra Sánchez comentó lo siguiente:

Hemos llevado sobre todo casos de perros y gatos. Muertes imprevistas, y casos de fallecimientos de larga duración y enfermedades degenerativas. También viene mucha gente que va a tener que tomar la decisión de ponerle fin a la vida de su mascota.

En las sesiones se trabaja la canalización emocional, técnicas de relajación... En algunos casos con unas pocas sesiones ya siguen su rumbo, pero otras personas tardan más. Hay gente a la que le lleva a lo mejor un año.

El duelo por la muerte de las mascotas no es socialmente aceptado aún

Si bien la relación de las personas con las mascotas ha cambiado, aún hay procesos que no son ampliamente aceptados. El duelo y los sentimientos de tristeza que experimenta un dueño ante la pérdida de su animal de compañía, la muerte del perro, por ejemplo, genera en una buena parte de la sociedad cierta desconfianza.

Sánchez agregó:

No todo el mundo tiene animal de compañía y eso dificulta que las personas tengan empatía respecto a esos casos, y también porque se infravalora el vínculo emocional que puede tener la persona con el animal.

La veterinaria Mercedes González manifestó:

Al no estar socialmente aceptado que una persona pueda estar triste por la pérdida de su perro, no se pasa por todas las frases del duelo y ahí puede aparecer el problema. Por un lado, porque tu entorno no lo entiende, y porque tú mismo no te permites estar triste.

Es frecuente que a quienes no les gusten las mascotas no logren entender totalmente ese sentimiento que experimentan quienes sí lo hacen. Pueden burlarse o subestimar ese dolor. Es por ello, que quien está buscando superar la muerte de su mascota, le resulta difícil compartirlo, explicar ese enorme vacío que siente y que sólo quien alguna vez ha pasado por una situación igual, es capaz de entender.

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