Retrodesviación uterina

La retrodesviación uterina, también denominada útero ladeado, es una mal posición del útero, que se presenta cuando éste se inclina para atrás, hacia la columna, en lugar de hacerlo verticalmente hacia adelante. Es una afección bastante frecuente, que ocurre en una de cada cinco mujeres y en general no manifiesta síntomas. En algunos casos puede existir cierto malestar como incontinencia, dolor durante las relaciones sexuales, dolor de espalda, dismenorrea e infecciones urinarias.

No es una anomalía, sino tan sólo una particularidad de la anatomía del cuerpo femenino. Si bien algunas mujeres con el útero invertido pueden preocuparse cuando quieren conseguir un embarazo, esta condición en sí misma no es impedimento para lograrlo. Sin embargo, sí lo pueden ser las afecciones causantes subyacentes.

Causas

  • Debilidad en los ligamentos de la pelvis durante la menopausia.
  • Tumor uterino.
  • Salpingitis.
  • Enfermedad inflamatoria pélvica.
  • Adherencias pélvicas que pueden favorecer la mal posición (pueden ser consecuencia de una infección en el útero o las trompas), cirugía, endometriosis.
  • Embarazo: existen algunos casos en que la retroversión uterina es consecuencia del embarazo, sin embargo, una vez que el bebé se desarrolla (entre las semanas 10 y 12) vuelve a su posición inicial.

Retroversión uterina y embarazo

Como ya se mencionó anteriormente, la retroversión no causa infertilidad, pero sí algunas de las enfermedades que lo causan como las adherencias pélvicas o la endometriosis.

Tratamiento

La retrodesviación uterina no requiere tratamiento, ya que no tiene consecuencias negativas para la salud. Sin embargo, la endometriosis, el tumor uterino o las adherencias pélvicas sí.

La endometriosis y las adherencias son algunas de las causas de infertilidad en las mujeres y en estos casos, para lograr el embarazo puede ser necesario recurrir a la fertilización in vitro.

Además del tratamiento específico de cada afección concreta, existen ejercicios que favorecen el fortalecimiento de los músculos que están alrededor del útero para lograr que éste vuelva a su posición correcta. Los ejercicios de Kegel por ejemplo, son ideales para reparar la posición uterina y además fortalecer el suelo pélvico, reduciendo así la incontinencia urinaria.

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