Alimentación saludable para mamás estresadas

Los hijos, las tareas de la casa, el trabajo, demandan mucha energía y en ocasiones son factores que pueden conducir a enfermedades o debilitamiento que favorece el desarrollo de las mismas.

Las necesidades nutricionales de la mujer son diferentes en cada etapa de su vida. Las que están en edad reproductiva tienen mayores requerimientos. Durante la menstruación, por ejemplo, debido a las pérdidas de sangre, puede haber deficiencias en los niveles de hierro y anemia. Durante el embarazo y la lactancia, las necesidades son mucho mayores aún.

En muchos casos la salud maternal queda relegada a un segundo o tercer plano y esto no es bueno. Que la mujer esté bien nutricionalmente, es fundamental más allá de si está embarazada o amamantando. Ser madre, cuidar a los niños, repetidos embarazos, la lactancia, las tareas de la casa y el trabajo, son factores que pueden favorecer el agotamiento físico y en casos extremos llevar a enfermedades y mala nutrición. Una alimentación saludable que incluya una dieta equilibrada, que le aporte la energía suficiente para hacer frente a todo es primordial para las mamás estresadas.

En el capítulo “Nutrición durante períodos específicos del ciclo vital: embarazo, lactancia, infancia, niñez y vejez” (Documento de la Fao) se señala:

Se ha sugerido el término «síndrome de agotamiento materno». En muchos países las mujeres jóvenes antes de los 20 años se ven felices, contentas, saludables y atractivas, pero 10 ó 15 años después, siendo aún jóvenes al final de sus treinta, están prematuramente envejecidas, agotadas, desanimadas y enfermas.

Alimentación saludable para hacer frente al estrés de la maternidad

La maternidad ya de por sí es, por momentos, muy estresante y desgastante. Pero si a ello se le suma una mala alimentación, carente de los nutrientes esenciales para una vida sana, la cosa se hace mucho más difícil. Es muy importante que las mamás se dediquen un tiempo para ellas: Para comer, hacer ejercicio y relajarse. Tareas que lejos de ser una pérdida de tiempo o de quitarle tiempo al resto de sus ocupaciones, van a beneficiar mucho su bienestar general, salud física, mental y emocional. Lo que traerá, adicionalmente, consecuencias muy positivas para todos los aspectos de su vida: Su trabajo, la relación con su pareja y con los niños.

Desayunar bien

Es ampliamente conocido que el desayuno es la comida más importante del día. Sin embargo, las mamás muchas veces en el afán de atender sus múltiples responsabilidades no le dan a esta comida la importancia que realmente tiene. Tomarse unos minutos antes de levantar a los niños para desayunar es un gesto de amor para ella misma y también para su familia.

No abusar del café

El abuso de café puede despabilar y aportar un shock de energía en momentos de decaimiento físico y mental. Pero el abuso de la cafeína puede traer consecuencias negativas: Insomnio, acidez estomacal, ansiedad, etc. En lugar de café tradicional se puede optar por el descafeinado o infusiones de diversas hierbas que además ayudan a relajar como la manzanilla o valeriana.

No abusar del azúcar

Otro manotazo de ahogado de mujeres estresadas, abrumadas y desesperadas, es recurrir a los alimentos que contienen mucha azúcar. Esto si bien produce una sensación de alivio momentáneo, a la larga es muy contraproducente. El estrés hace que se eleven los niveles de azúcar en la sangre, cortisol (hormonas del estrés) y si a eso se le suma el azúcar consumida, el resultado es mucha glucosa en el organismo. Una excelente alternativa para estos momentos de desesperación, es el chocolate negro, uno de los tantos alimentos que mejoran el malhumor. Éste reduce los niveles de cortisol y además favorece la liberación de endorfinas, que dan sensación de placer. Además según un estudio inglés realizado por investigadores de la Escuela de Medicina Hull York, el chocolate negro puede combatir los síntomas del síndrome de fatiga crónica, gracias a que mejora la acción de neurotransmisores como la serotonina, responsables del estado de ánimo.

Beber suficiente agua

El agua es fundamental para afrontar el estrés, ya que la deshidratación favorece la desconcentración, los problemas de memoria y la descoordinación.

Comer frutos secos

El consumo moderado de frutos secos incrementa los niveles de serotonina, popularmente llamada hormona de la felicidad.

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