Placenta accreta

Se trata de un problema caracterizado por la inserción anómala de la placenta en la pared del útero. Esta patología tiene una incidencia cada vez mayor como consecuencia del aumento de las cesáreas programadas, lo cual constituye un factor de riesgo.

Es una de las causas principales de hemorragia postparto, sobre todo inmediatamente después del parto y de mortalidad materna.

El Dr. Rodolfo Fregonese, subjefe del Servicio de Obstetricia del Hospital Universitario Austral (HUA) señala al respecto:

Como el índice de cesáreas está en aumento, cada vez hay más mujeres con antecedentes de haber tenido una cesárea en embarazos anteriores, y por lo tanto, hay más mujeres en riesgo de tener un acretismo placentario en su próximo embarazo.

Factores de riesgo

Las cicatrices uterinas consecuencia de una cesáreas, legrados u otras cirugías en el útero, favorecen el desarrollo de esta patología. Ser mayor de 36 años, ser fumadora y tener embarazos anteriores eleva aún más el riesgo de acretismo placentario.

El lugar donde se implanta la placenta es otro factor de riesgo, puesto que cuando se coloca en la mitad inferior del útero hay grandes posibilidades de que se ubique sobre la cicatriz de una cesárea previa, lo que puede llevar a una implantación anómala. La placenta penetra en la cicatriz, lo que produce que no se pueda desprender tras el nacimiento. Y cuando se intenta desprender ocurre la hemorragia.

Otros factores de riesgo abarcan:

  • Ser mayor de 30 años.
  • Placenta percreta: Penetración de los elementos coriales hasta sobrepasar la serosa del útero pudiendo tocar órganos próximos.
  • Placenta previa con antecedentes de 3 o más cesáreas.
  • Antecedente de extracción manual placentaria.
  • Antecedente de infección intramniótica.
  • Gestas anteriores.
  • Historia de legrado.
  • Historia de extracción manual placentaria.
  • Historia de retención placentaria.

Tratamiento

El principal tratamiento consiste en la histerectomía obstétrica total, dada la frecuente asociación con cicatrices de cesáreas anteriores y placenta previa.

El Colegio Americano de Ginecología y Obstetricia (ACOG) sugiere que cuando hay datos sugerentes de acretismo placentario, deben tomarse las siguientes medidas para optimizar el nacimiento y el tratamiento y reducir el riesgo de mortalidad materna:

  • La paciente debe ser avisada de los riesgo de la histerectomía y de transfusión sanguínea.
  • Debe tenerse una reserva de hemocon-centrados disponibles.
  • Debe realizarse una evaluación previa por anestesiología.
  • Disponerse de un lugar adecuado para resolver el embarazo, lo cual incluye instalación y personal especializado.
  • Si es preciso puede realizarse una embolización de las arterias pélvicas como alternativa a la la histerectomía.
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