Estar embarazada no es un impedimento para viajar y disfrutar, eso sí, es conveniente tomar algunas precauciones.

Viajar durante el embarazo

Durante el embarazo antes de decidirse a emprender un viaje hay que tomar algunas precauciones y tener muy en cuenta la etapa de gestación en que se está. Ya que no es lo mismo viajar durante el primer trimestre que hacerlo en el último. Por supuesto que antes de tomar una decisión de este tipo hay que consultar al médico y evaluar sus recomendaciones.

A continuación algunos aspectos que deben tenerse en cuenta antes de decidirse a salir de viaje:

Consultar con el médico

Antes de decidirse a viajar o ir a un destino determinado, es conveniente hablar con el médico y consultarlo al respecto. Si se trata de un embarazo de riesgo es muy probable que éste desaconseje el viaje. Si bien la mayoría de los viajes pueden no implicar ningún riesgo, el embarazo no es el mejor momento para hacer viajes a lugares donde hay conflictos bélicos, catástrofes naturales (terremotos, temblores, inundaciones, etc.), o las condiciones sanitarias no son seguras (epidemias de cólera, paludismo, etc.). Hay que tener en cuenta las vacunas y los riesgos que algunas de estas tienen durante el embarazo. Además es importante averiguar los servicios médicos del destino al que se dirige, investigar cuál es le hospital más cercano, su reputación y tener a mano su teléfono y dirección por cualquier eventualidad.

El mejor momento para viajar es el segundo trimestre

El segundo trimestre es la etapa ideal del embarazo para viajar, ya que han pasado las molestias características del primer trimestre: Las náuseas, los vómitos, los mareos, el cansancio, los ascos, etc. El riesgo de aborto espontáneo desciende y aún no se está tan pesada e incómoda como en el último trimestre. Aproximadamente hasta la semana 34, las aerolíneas permiten los viajes en avión, pero ello depende mucho de cada una. Además a medida que se acerca la fecha del parto no se aconseja alejarse demasiado del lugar donde se piensa dar a luz.

Tener claras las reglas de las compañías y los seguros médicos

Es importante antes de decidir el destino de viaje y el medio de transporte por el cual se accederá a él, tener claro que las compañías aéreas, dependiendo de cada una, no permiten viajar después de la semana 34 – 36. Los barcos tienen otros requisitos, generalmente, se puede tomar un crucero hasta la semana 23. Los viajes por tierra son el medio más seguro en cualquier momento del embarazo, pero cuanto más avanzado este el mismo, más incómodo será un viaje demasiado largo, se hincharán los pies, las piernas, no se encontrará una posición confortable, a cada momento se tendrán ganas de orinar, etc. Otro aspecto importantísimo a tener presente, es la cobertura de su seguro de salud, ya que es probable que no cubra el nacimiento del bebé en cualquier sitio fuera de la red de cobertura.

Empacar suficiente cantidad de ropa

Durante el embarazo el cuerpo no regula muy bien la temperatura y es muy común acalorarse o sentir frío con más facilidad, por ello se aconseja llevar ropa suficiente y acorde a las temperaturas del lugar al que se dirige, llevando algunas prendas extra por las dudas.

Elegir un lugar cómodo en el medio de transporte

Al comprar el pasaje, escoger un asiento en pasillo cerca del baño, que le permita sentarse cómodamente, estirar las piernas, levantarse y caminar si es posible para evitar los coágulos y acceder rápidamente a subir o bajar del avión.

Llevar bocadillos saludables

Si se viaja en avión, generalmente, las opciones de bocadillos son poco saludables y contienen mucha sal, por lo que se aconseja llevar algunos bocadillos saludables como ser frutas secas, frutas frescas, vegetales cortados, mucha fibra para ayudar a aliviar el estreñimiento. También es importante mantenerse hidratada, de modo de evitar el estreñimiento y la hinchazón.

No excederse

Hay actividades que aunque esté de viaje, en plan de diversión, no son aconsejables durante el embarazo, entre ellas: Andar a caballo, navegar, hacer esquí, patinaje, escalar, utilizar jacuzzis, o piscinas de agua muy caliente, entre otras.

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