Alimentacion adecuada durante el embarazo
Alimentación adecuada y balanceada es importante durante el embarazo

El déficit nutricional de la mujer en el proceso de embarazo, es considerado hoy en día como la mayor causa de morbimortalidad infantil, jugando además un papel preponderante en las secuelas de la “talla”, el desarrollo mental y el término de los procesos esenciales de cada ser humano luego de nacer. Está comprobado que una mala nutrición durante el embarazo, en caso de no provocar la muerte del niño, puede si ocasionar serios trastornos en su desarrollo futuro, como por ejemplo la muerte prematura por causales como las enfermedades cardiovasculares y la diabetes tipo 2.

La nutrición en el ser humano en general es sumamente importante pues, durante los últimos años se ha vinculado esta causal al aumento del índice de obesidad mundial, y junto con ello a todas las dificultades que ello conlleva como la hipertensión arterial, cardiopatías, diabetes, entre otras. De esta forma las mujeres que se embarazan y afrontan ese proceso con las problemáticas anteriormente comentadas o con una mal nutrición, tienen pocas posibilidades de llegar al final del proceso, y en caso de hacerlo provocan serios daños al niño que esta por nacer.

Nutrición y Alimentación saludable, parecidos pero no iguales

Una buena nutrición depende directamente de una alimentación sana, es decir, de la conservación de una dieta balanceada y, aunque ambos conceptos –nutrición y alimentación sana– son tomados como sinónimos, no lo son. La Nutrición es un término que hace alusión a la digestión de los alimentos, y consiste en un conjunto de procesos biológicos donde se asimilan los alimentos ingeridos, para así asegurar el crecimiento, desenvolvimiento y conservación de las funciones vitales de cada persona.

La nutrición es mala o deficiente cuando la dieta observada no posee todas las energías y nutrientes esenciales conforme lo que necesita cada persona o tiene más de lo que requiere cada persona según sea el caso.

Una alimentación sana permite una buena nutrición, lo que en suma contribuye a evitar las enfermedades crónicas, tales como la obesidad, diabetes, osteoporosis, enfermedades cardiovasculares, entre otras.

Nutrición en el embarazo

El embarazo consiste en un proceso complejo a nivel nutricional, pues convierte en uno solo a dos personas distintas, madre e hijo, los que deben alimentarse por una única vía y donde los requerimientos nutricionales indefectiblemente deben cambiar, asegurando así el desarrollo de todos los procesos fisiológicos por los que tiene que pasar la mujer embarazada hasta la llegada del nacimiento.

Existen muestras amplias en torno a la relación estrecha entre la alimentación inadecuada de la mujer, de bajo peso, en el retardamiento del crecimiento del feto en el vientre, así como también a la transmisión generacional de esta condición, la que una vez producida debe ser subsanada con una especial preocupación en la dieta que se le proporciona al niño según su edad y características.

Asimismo, tampoco se debe descuidar la nutrición de la madre luego del nacimiento, pues se sabe que aún sigue vinculada de forma directa con el hijo en lo que se conoce como período de lactancia.

Necesidades nutricionales durante el Embarazo

Durante el embarazo la necesidad de nutrientes convencionales debe incrementarse en una proporción que variará sensiblemente, según la condición y edad de la mujer, hasta en un 50% de la dieta saludable que le corresponda según sus características. Es así como la tabla general utilizada según el Instituto de Medicina, Academia Nacional de Ciencias y Programa de Alimentación y Nutrición de los Estados Unidos, recomienda para mujeres entre 19 y 30 años:

Energía (Kcal) 2.150-2.200
Proteínas (g) 60
Vitamina A (μg) ER 800
Vitamina D (μg) ER 5
Vitamina E (mg) α tocoferol 15
Vitamina C (mg) 85
Tiamina (mg) 1,4
Riboflavina 1,4
Niacina (mg ) 18
Vitamina B6 (mg) 1,9
Folatos (μg) 600
Vitamina B12 (μg) 2,6
Calcio (mg) 1000
Hierro (mg) 27-30
Zinc (mg) 11-13
Yodo (μg) 220

Hay que tener presente que las Kilocalorías, Folatos, Calcio, Hierro, Zinc y Yodo, son considerados como nutrientes críticos, por lo que hay que tener especial observancia de ellos en la dieta que se lleve durante el embarazo.

La Energía (Kcal) se considera vital durante el período de embarazo, por lo que adicionalmente se deberán consumir unas 300 (Kcal) aproximadamente de forma diaria, ello pues la actividad física baja y no se necesita de una mayor ingesta, aún cuando haya un niño en el vientre materno, aunque dependiendo de los casos podría variar inclusive hasta en 500 (Kcal) dependiendo de distintos factores.

Las grasas consumidas no deberán aportar más de un 30% de las calorías totales de la dieta, por ello hay que incluir ácidos grasos esenciales, los que se conocen comúnmente como Omega 6 y Omega 3. Estos ácidos grasos esenciales son necesarios para el funcionamiento correcto del sistema útero-placentario, el buen desarrollo del sistema nervioso central y la retina del feto, durante el embarazo y la lactancia.

El Hierro juega un papel fundamental, por ello se duplica la dosis convencional, por esta razón se aconseja a consumirlo en forma de “suplemento alimenticio”, pues por su alta dosis es muy difícil el obtenerlo de una dieta diaria. Podemos encontrar el Hierro en las carnes, leguminosas, algunos vegetales, pan, entre otros.

La necesidad de Calcio de las mujeres que esperan a un hijo es tan grande que, al igual que ocurre con el Hierro, se aconseja consumirle de forma de suplemento alimenticio, pues la dieta diaria no daría abasto a su necesidad. Esta comprobado que al llegar el tercer trimestre, la madre traspasa calcio a su hijo, el cual en caso de no ser sacado netamente de la alimentación, se extrae del tejido ósea de la madre, por ello es necesario mantenerlo presente en la dieta convencional y suplementaria.

El Zinc es necesario para evitar los nacimientos prematuros y el bajo peso del recién nacido. Su principal fuente de obtención está en los mariscos, carnes, lácteos, cereales integrales y pescados.

La Vitamina A no aumenta en las mujeres adultas de edad fértil, ello pues se ha comprobado que altas dosis de esta vitamina durante las 2 semanas anteriores a la concepción o las 6 primeras del embarazo, pueden tener un efecto teratogénico (malformaciones congénitas) en el bebé, por lo que se deberá cuidar su ingesta.

El Acido Fólico es uno de los recomendados hoy en día por los expertos, pues este nutriente en un consumo recomendado contribuye al cierre del tubo neural, entre otras cosas. Actualmente se reconocen ciertas políticas de salud pública, donde se consiguió desde el año 2000 que el pan fuera fortificado con ácido fólico (caso de Chile), con la clara intención de disminuir malformaciones al ser un alimento de alta demanda.

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