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Una de las mayores preocupaciones de las mujeres embarazadas, es además de que todo esté bien con su bebé, cómo va a quedar después del parto. En este sentido, es importante cuidarse durante todo el embarazo. No hacer dieta, sino comer sano y balanceado, sin usar la panza como una excuso para comer sin parar. Engordar en exceso además de dificultar la pérdida de kilos posterior, puede traer complicaciones durante el embarazo, diabetes gestacional por ejemplo. Por ello, algunos consejos para tener en cuenta:

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Aumentar sólo 9 kilos durante el embarazo pasó de moda

Durante mucho tiempo, esta pauta era la correcta y los médicos recomendaban no aumentar más de esta cantidad de quilos. Sin embargo, en la actualidad, se tiene en cuenta el peso con el que la mujer llega al embarazo para estimar cuánto es lo que debería aumentar. En este sentido las delgadas tienen más margen y las con sobrepeso o obesidad menos.

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No hay que comer por dos

Este también fue un concepto que durante mucho tiempo se manejó, pero que actualmente se sabe es erróneo. Si bien la alimentación durante el embarazo es muy importante no se trata tanto de cantidad sino como de calidad. Es fundamental llevar una dieta equilibrada y saludable en la que estén presentes todos los nutrientes esenciales.

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Respeta tus nuevos gustos

Con el embarazo cambian los gustos y hay nuevas sensaciones, así como aparecen los antojos y deseos incontrolables por comer determinada cosa, también sucede que las cosas que antes te gustaban mucho ahora te generen rechazo y que alimentos que te resultaban indiferentes ahora te encanten. Es importante respetar estos cambios y seguirlos, ya que una vez pasado el parto todo vuelve a la normalidad. Eso si sin atracones, ya que las consecuencias posteriores son muy desagradables: Acidez, indigestión y en el último trimestre del embarazo estas son una constante ya de pos sí, aunque se coma poco.

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Si al llegar la hora de la comida no se tiene hambre comer menos

Por ejemplo, si al llegar la hora del almuerzo no tienes mucho apetito, come algo ligero y deja espacio para hacer una colación algunas horas más tarde, una fruta o un yogurt por ejemplo. No te obligues a comer si no sientes hambre, pero tampoco pases largos períodos sin hacerlo.

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Evitar los hidratos de carbono simples

En el embarazo los hidratos de carbono simples pueden causar una crisis de hipoglicemia y en vez de aportar energía, elevar el nivel de insulina, por lo que tienes hambre más rápido. Por ello, es mejor evitar el azúcar de mesa, las golosinas, las bebidas azucaradas, los dulces industriales, etc., y preferir cereales integrales, legumbres y verduras que son carbohidratos complejos y el organismo tarda más en transformar en energía, por lo cual el tiempo de saciedad es mayor.

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