Infidelidad en la pareja
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La infidelidad… delicado tema en el que conviene ser muy cuidadoso con las afirmaciones que se realizan y con las máximas que establecemos y consideramos inamovibles. Existen muchas y variadas razones por las que las personas son infieles.

Tantas razones como personas podríamos decir. Pero nos vamos a concentrar en la infidelidad que se establece como respuesta ante un deseo de cambio.

Mucho más que una aventura con otra persona

Es muy importante tener en cuenta que ser infiel supone una ruptura de los compromisos adquiridos y pone de manifiesto una falta de responsabilidad y concordancia con el proyecto de vida que, una vez, nos comprometimos a seguir con la persona que elegimos para compartir nuestra vida.

Sea cual sea la razón que lleve a una persona a ser infiel, lo que hay que establecer como premisa básica es que se rompe la confianza. La infidelidad es un engaño y, es por este motivo que conviene tener presente que el dolor que se produce va más allá del hecho en sí de la infidelidad. Una persona engañada, tiene una explosión de sentimientos dentro de sí misma entre los que podemos destacar la ruptura de los niveles de autoestima, la frustración y la desconfianza que se genera.

Esta reflexión conviene no olvidarla, máxime si existen niños pequeños en formación en la unión familiar. No se trata de hacer una apología del mantenimiento de relaciones fracasadas por el bienestar de los niños aunque… ¿por qué no hacer bien las cosas? De lo que se trata es de no olvidar nunca el compromiso y lograr que los actos sean consecuentes con las transmisiones es lo que conforma a los hombres y mujeres, por lo que llegado el momento, es preferible ser honesto y consecuente que vivir engañando, rompiendo compromisos y destrozando los espejos en los que se miran los hijos durante su formación.

Por qué se produce la infidelidad

Una de las razones fundamentales es la necesidad de un CAMBIO. Existen muchos desencadenantes pero, la razón fundamental es la necesidad de uno de los miembros de la pareja a cambiar algo.

Una aventura, una infidelidad, no es un asunto exclusivamente carnal o sexual. Si bien pueden darse casos que se busque una vida sexual más activa o innovadora, en un 90% de los casos, este tipo de infidelidades van asociadas otras carencias.

Sea por escape, por frustración, por necesidad de vivir nuevas emociones, la naturaleza implícita en el acto de ser infiel es un exceso de adrenalina y por lo tanto: una emoción nueva en la vida.

Y, si bien este término puede resultar excitante, no es conveniente perder de vista los efectos colaterales de una infidelidad una vez que ésta ha sido descubierta.

¿Cómo evitar caer en la infidelidad?

Partamos de un hecho real; somos animales, racionales si, pero animales al fin y al cabo. Y, esta naturaleza lleva implícito el instinto, como una arista irracional inherente a nosotros mismos.

Sin embargo, lo que nos diferencia de los animales, es nuestra capacidad de anticipación, de cambio, de prevención. Para prevenir caer en la infidelidad se debe partir del deseo de no caer en ella.

Analizar la balanza compuesta por la familia, el proyecto de vida y el compromiso adquirido vs la emoción, la adrenalina, la novedad. Ambos lados de la balanza deben ser analizados en el momento actual y proyectados en el momento futuro y, si la conclusión es evitarla, lo mejor que se puede hacer es cultivar diariamente su relación actual, como cualquier proyecto que se emprende y, más en un momento como el actual, es necesario ser constante, perseverante y mantenerse alerta a las señales.

Elija siempre personas que despierten su admiración y respeto para iniciar un proyecto de vida. No es relevante el ámbito, pero si lo es el resultado final; debe admirar y respetar a su pareja.

Establezca una base de diálogo honesto sobre sus sentimientos, deseos y necesidades y busquen puntos en común para lograr los objetivos propuestos. El diálogo constante es fundamental en una pareja.

Fomente la unidad, construya un espacio de intimidad emocional y sexual con una base de diálogo honesto y, no permita que esa emoción se diluya. Obviamente el paso del tiempo, los diferentes escenarios y etapas, van modificando, actualizando y adaptando las relaciones emocionales y sexuales, pero no deje de sentir, no se prive de vibrar siempre con su compañero/ a y, siempre con la admiración como centro de sus sentimientos.

No intente cambiar a su compañero/a. Uno de los errores más habituales en los que caen las parejas es en la imposición de nuevas pautas de comportamiento contrarias a la esencia del otro. No tiene ningún sentido que, tras unos años de convivencia pretendamos modificar la esencia de la persona que nos enamoró. No se olvide nunca que esa persona a la que usted pretende cambiar ya era así, cuando usted la conoció.

Y… qué hacer después

Entramos en un tema delicado, tan individual como la persona y tan poco previsible como puede ser cualquier escenario de shock al que nos enfrentemos. Son situaciones cuya respuesta es imposible de predecir.

La superación de la infidelidad, tanto si se decide seguir adelante como si se opta por una ruptura de la relación, se vive igual que el proceso de duelo, son los mismos 4 pasos y conviene vivirlos de forma intensa y sin dejar que nada se pudra dentro de uno mismo, ya que es la única forma de superarlo y seguir hacia delante volviendo a creer y a confiar.

  1. Negación
  2. Rabia
  3. Aceptación
  4. Nuevo comienzo

Conclusiones

La infidelidad es un dolor profundo, la persona engañada debe enfrentarse a una reconstrucción de su esencia y, la persona que engaña deberá irremediablemente, enfrentarse a la culpa, es preferible evitarla… de cualquier forma… es muy dolorosa y, a diferencia de otros dolores profundos, ésta… es voluntaria.

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