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La maternidad, como se ha dicho hasta el cansancio, es una experiencia única e inigualable que genera placer y plenitud. Pero no por ello, deja de tener su lado oscuro. Como tantas otras cosas en la vida, tiene su parte buena y su parte mala, su yin y su yang.

La idealización de la maternidad proviene de la cultura machista, que coloca a la mujer en el rol de cuidadora y desoye totalmente todas sus necesidades y demandas. Así fomentada por los medios de comunicación, las madres suelen ser representadas como mujeres bonitas, bien arregladas, en ambientes perfectamente ordenados y limpios, junto a sus hermosos hijos, limpitos, peinaditos y prolijitos.
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Sin embargo, lo cierto es que esta imagen sólo coincide con un recorte de la realidad, un momento montado para la foto, que se asemeja más a una publicidad, que a una escena de la vida cotidiana. Quienes tienen hijos pequeños saben que poco duran ordenados los ambientes de la casa, el tiempo que lleva recoger todo lo que anda tirado y el poquito que a ellos volver a desparramarlo.

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La maternidad además de momentos únicos, implica noches sin dormir, ojeras, cansancio producto de los cólicos y la lactancia; descuido personal a causa de la falta de tiempo; ropa manchada por los vómitos y pañales que se sobrepasan.

La escritora y editora española Laura Freixas, autora de libros como El silencio de las madres en el cual analiza la invisibilidad de la maternidad en la cultura, realiza el siguiente análisis:

La maternidad se idealiza, la cultura idealiza la maternidad, pero al mismo tiempo no la valora. Eso se ve en el hecho de que solo se habla de la maternidad en la subcultura, en los libros de autoayuda, pero no en las grandes novelas. Se habla en las revistas populares, del corazón o las femeninas, pero no en las intelectuales.

…la visión que se da en la cultura de la maternidad es muy estándar. Se presenta la maternidad como algo maravilloso e ideal y a las mujeres como felices de sacrificarse por sus hijos. Se perpetúa el mensaje de la maternidad como algo impersonal, como si las madres no fuéramos seres humanos con nuestras dudas, nuestras incertidumbres y nuestras reflexiones.

Los riesgos de la idealización de la maternidad

La idealización de la maternidad conlleva riesgos para aquellas madres que en su soledad sienten que no lo están haciendo bien, que está mal el sentirse abrumadas y sobrepasadas, porque esos sentimientos las hacen ser malas madres.

Social y culturalmente se juzga muy libremente a las madres cuando no hacen referencia de forma idílica a la maternidad. Lo que es peor, muchas veces son otras mujeres también madres las que critican, sin empatizar, sin sensibilizarse, sin recordar que ellas también han estado en ese lugar.

Sin embargo, resulta sano para los niños y para las madres que éstas no pierdan su individualidad. Además de ser la mamá “de”, puedan seguir siendo ellas mismas, con sus espacios y necesidades. De esta forma, estarán plenas, alegres, satisfechas consigo mismas y eso redundará en beneficio de toda la familia. Porque una madre con dedicación full time, absolutamente despersonalizada y sin tiempo para ella, a la larga se convertirá en una amargada, una frustrada. En una persona infeliz que, en consecuencia, educará dese ese lugar de infelicidad y frustración a sus hijos.

Lo que ve el niño en esta etapa al mirar al rostro materno es ‘a sí mismo’. Es decir, la madre es su espejo.

... Pediatra y psicoanalista inglés Donald Woods Winnicott

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