Ejercicio en la vida del niño

El sedentarismo y la obesidad infantil son dos grandes temas de preocupación por parte de la Organización Mundial de la Salud. Cada vez más los niños se ven sometidos a estímulos que no implican ningún tipo de esfuerzo físico: Juegos electrónicos, computadores, etc., y ello conlleva, conjuntamente con el abuso de comida chatarra al incremento del sobrepeso y a la obesidad.

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Proponer sesiones cortas de ejercicio

Uno de los mayores errores a la hora de querer estimular a los más pequeños a hacer ejercicio, es pretender que pasen de no hacer nada, del más absoluto sedentarismo a que hagan todo junto. En este sentido, es que el Dr. John P. Higgins, profesor del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston, recomienda comenzar por sesiones breves de entre 10 y 20 minutos. Por ejemplo salir con él a andar en bicicleta, dar una vuelta con el perro o jugar fútbol.

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Proponerle alguna actividad deportiva de su interés

Muchas veces los padres en el afán de que sus hijos hagan algún deporte los obligan a hacer algo que en realidad no les gusta, no disfrutan y hacen de mala gana. En lugar de ello, lo mejor es buscar juntos alguna actividad que pueda interesarles y mantenerlos motivados. Hay muchas cosas como básquet, fútbol, hockey, voley, danza, piscina, artes marciales, etc.

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Involucrarse en las actividades de los hijos

El que los padres se involucren en las actividades deportivas de sus hijos, los acompañen, alienten y siempre estén allí dándoles apoyo es muy importante.

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Planificar actividades en familia que impliquen movimiento

El combate al sedentarismo debe venir desde arriba, es decir desde los padres y nada mejor que predicar con el ejemplo. Una buena forma de poner a los niños en movimiento y ya de paso uno mismo, lo cual no viene nada mal, es planificar actividades como salidas en familia a andar en bicicleta, patines, caminatas, etc.

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Marcar una rutina y hacerla respetar

El entrenamiento o la rutina de ejercicios debe ser respetada para que pueda incorporarse como un hábito cotidiano. Para ello, es importante que no se deje de lado con excusas, sólo por motivos de fuerza mayor como enfermedades o alguna cosa de similar importancia.

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Promover la sana competencia para estimular el movimiento

A los niños les encanta competir y ver quién es el más rápido, el más fuerte, el que llega más lejos, etc. Por ello, proponerle sanas competencias cotidianas en casa o al aire libre para motivar el movimiento puede ser una buena estrategia.

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Predicar con el ejemplo

En este tema al igual que en algunos otros una imagen vale más que mil palabras. Por lo cual si los niños ven a sus padres diariamente hacer ejercicio, lo incorporarán como un hábito de la familia, como un ejemplo a imitar. Esto a la larga es mucho más efectivo que todas las palabras o estrategias que puedan implementarse para estimular el deporte.

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Hacer del ejercicio algo siempre divertido

La dietista y entrenadora Sylvia Melendez Klinger, fundadora de Hispanic Food Communications, en Hinsdale, Illinois recomienda:

Sé creativo con el ejercicio en familia. Salta a la cuerda, corre o camina cuando vayas a visitar amigos o familiares

Busca el lado divertido del ejercicio y deja que tu familia descubra su deporte preferido

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