Exfoliación de la piel

La exfoliación de la piel tanto del rostro como del cuerpo, es un procedimiento fundamental para la belleza de la piel. Con él se eliminan las toxinas y las células muertas, limpian los poros y se deja la piel más suave, tersa y preparada, ya sea para el maquillaje, el bronceado o simplemente para quedar más elástica y permeable a las cremas y los productos cosméticos.

Para realizar la exfoliación de la piel pueden utilizarse exfoliantes comprados o caseros, los que funcionan muy bien y son más económicos. Por ejemplo, avena y yogurt natural, sal y aceite de oliva, harina de maíz y crema de limpieza, limón y azúcar, etc.

  • Es necesario insistir con la exfoliación en aquellas zonas más rugosas del cuerpo como codos, rodillas y tobillos y en las que tienen mayor cantidad de impurezas en el rostro como frente, nariz y mentón, evitando siempre el contorno de los ojos
  • Exfoliar siempre la piel antes de usar algún autobronceante para conseguir un mejor resultado, más parejo y uniforme
  • Se aconseja no exfoliar la piel con demasiada frecuencia. Con 1 vez a la semana en pieles secas y 2 veces en pieles grasas. Las personas con éste último tipo de piel no deben abusar del exfoliante en el afán de eliminar la gratitud y el brillo, ya que pueden conseguir un efecto rebote. Es decir que la piel produzca mayor cantidad de sebo en respuesta a la agresión del exfoliante
  • Debe realizarse siempre con suaves movimientos circulares siempre sobre la piel previamente humedecida o emulsionar el exfoliante para que se deslice por la piel y barra las impurezas pero sin dañarla
  • Utilizar exfoliantes específicos para rostro con gránulos más finos y menos agresivos y otros indicados para cuerpo con gránulos más gruesos para exfoliar las zonas más rugosas y ásperas
  • Luego de la exfoliación es muy importante hidratar la piel. En las pieles sensibles y/o secas debe aplicase una crema más espesa y en las grasas o mixtas una más ligera. Y siempre aplicar protector solar si se va a estar en contacto con el sol, ya que la piel recién exfoliada necesita protección extra
  • Evitar aquellos exfoliantes demasiado agresivos que dejen la piel roja o irritada
  • Evitar exfoliar la piel que ha sido recientemente depilada o que tenga heridas o quemaduras por el sol
  • No usar este tipo d productos sin consultar previamente en piernas que presenten problemas serios de circulación
  • No usar exfoliantes con ácidos o que sean muy agresivos en pieles muy sensibles o con problemas como la rosácea
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