El horoscopo
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Desde hace milenios el ser humano se postra ante el magnetismo de los astros. Esta relación cósmica de la vida terrestre con las constelaciones ha concebido el dinamismo universal como ciclos repetitivos que se suceden cada determinados espacios de tiempo, períodos o eras.

El mundo occidental, por su rápida capacidad de penetración cultural, no solo ha donado espacios y adhesiones al horóscopo zodiacal de los doce signos, sino también a otras formas de predicción que han cobrado repentino ímpetu en nuestros tiempos.

Un ejemplo claro y actual es el horóscopo chino que para este 2010 ha demostrado ser, junto al zodíaco, el sistema adivinatorio más consultado.

La gran masa demandante de augurios para el año entrante ha desplegado una oferta también masiva donde se pone énfasis en una integración de ambos sistemas (El horóscopo chino más el zodíaco) combinados para afinar las predicciones de lo que, este nuevo año 2010, nos tiene señalado.

Sin embargo, debe recordarse que las coincidencias entre ambos sistemas astrológicos, permiten tal fusión y, en algunos aspectos, hasta podría decirse que el horóscopo chino ya está conteniendo nuestro zodíaco tradicional, porque es más amplio y combina en de muchas formas.

No todos saben que el horóscopo chino, además de las combinaciones de cinco elementos (metal, agua, fuego, tierra y aire) con los animales, conocidos como los doce animales anuales, también deben combinarse con otro animal interno y otro secreto.

Tras operar con las fórmulas combinatorias de “m” en “n” esto nos da la siguiente cifra 8640 tipos de personalidad definidos en lo extenso de sus conjugaciones

Si bien nuestro horóscopo zodiacal está basado en la mirada astrológica occidental y parametrado por el calendario gregoriano de doce meses en contraste con el arcaico calendario lunar chino, podría decirse que, para personas nacidas en un mismo año o a una “distancia” de doce años respecto a otra (El ciclo de doce años se repite la lista de animales, hasta completar una lapso de 60 años), teniendo el mismo signo zodiacal, coincidirán también en su animal interno.

En efecto, muchos conocen los animales principales del horóscopo chino relacionados siempre a uno de los 5 elementos con los que se combinan. Así es como tendrán definido el animal anual que los caracteriza. Dirán entonces: Soy un perro de tierra o un gallo de metal, etc.

Pero lo que se sabe menos es que este animal representa como “nos ven los otros”, es decir, como aparecemos frente a los demás.

Los otros dos animales representan:

El animal interno simboliza principalmente las cuestiones que circundan “al corazón”, la personalidad emotiva, el mudo psicológico que no siempre asoma ante los demás. Este signo condiciona las relaciones con los otros signos por lo que se pretende que este “animal interno” sea un “medidor” y “revelador” de lo que es y será nuestro relacionamiento social y afectivo.

El animal secreto sobrepasa la personalidad psicológica y, según algunas interpretaciones, constituye el verdadero espíritu de la personalidad. El animal secreto se esconde incluso del propio sujeto y podría asociárselo con el subconsciente freudiano.

Los cálculos astrológicos para cada animal irán exigiendo mayor precisión dado que el animal principal va depender del año lunar de nacimiento del consultante; el animal interno, que se determina con el mes lunar, es el que se asemeja a nuestro zodíaco; finalmente el animal secreto, dictado por la hora exacta de nacimiento.

Los inicios del año han sido tradicionalmente motivo de “visita al futuro”, búsqueda persistente de signos en el cielo y en la tierra, intentos de saber que pasará mañana, qué nos espera en el próximo ciclo, consultas a videntes, chamanes, brujos, oráculos como el de Delfos, emitidos por la sacerdotisa, mujer de gran poder que caía en trance aspirando los gases emanados por el volcán Vesubio, todos ellos eran centros de densa demanda de respuestas.

La astronomía milenaria china asignó, a cada uno de los astros visibles hasta entonces, un elemento de manera que a Venus le tocó el “metal”, a Mercurio el “agua”, a Marte el “fuego” y a Saturno la “tierra”

De acuerdo a la astrología china hay varios elementos conjugados en la medición. Las diferentes posiciones de los planetas y sus respectivas distancias al sol y a la luna. También cualquier cometa debería ser considerado en estas mediciones.

Así mismo, es un elemento importante, que se hagan siempre las correcciones al horario “artificial”, tiempo manipulado sobre todo en horario de verano. Aparece así este binomio: hora local, hora solar.

La lista de animales del horóscopo chino alberga: Rata, Búfalo, Tigre, Conejo, Dragón, Serpiente, Caballo, Cabra, Mono, Gato, Perro, Cerdo y Gato.

El séptimo día del séptimo mes de cada año, se dice, por virtud del horóscopo, un puente formado por aves conecta diferentes áreas de la Vía Láctea.

El ying y el yang no pueden faltar en este sistema de afinación. La cuestión es que duplica el número de elementos que, si eran 5, ahora serán 10, ya que habrá un elemento ying y otro yang en juego. Así es como los años que caen pares pertenecen a la influencia yang y los impares a la influencia del ying.

La búsqueda incesante en el cosmos de lo que será nuestro destino tiene derecho propio de antigüedad y tradición, sin embargo, hay sospechas de que no existe un “afuera y un “adentro”, en el universo físico-mental.

La extendida manta de estrellas y sus remotos movimientos, pueden ser un reflejo de la conciencia que percibe, siendo así, medir estas influencias podría ser estar conociendo la estructura íntima del aparato observador.

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