Mujeres sin hijos
Muchas veces la vida profesional no se lleva bien con la maternidad

El ritmo diario, las ambiciones personales y la ya incorporada vida laboral de la mujer al mercado, son factores que influyen de manera decisiva cuando se piensa en la idea de tener hijos. Lo que antes era una “imposición” o algo natural, cierto designio marcado por el destino que toda mujer recibía como algo normal de su condición, hoy en día se cuestiona y se reflexiona mucho antes de decidirse a tener un hijo.

Factores principales por los cuales se comienza a postergar la maternidad:

  • Inserción de la mujer al mercado laboral
  • Ambiciones por querer culminar una carrera profesional
  • Dificultad por encontrar una pareja estable
  • Miedo a no poder cumplir con las expectativas y ser una buena madre
  • Si se ha tenido una infancia difícil, uno de los motivos inconscientes que hace que la mujer no quiera tener hijos, es justamente el no querer reiterar modelos que le han hecho daño durante la niñez
  • Imposibilidad de establecer un vínculo afectivo
  • Cada vez se hace más difícil mantener un trabajo estable, se trabaja más horas y económicamente no se producen los avances deseados como para poder mantener a una familia

Lo cierto es que cada vez hay más mujeres sin hijos de más de 35 años que están solas o con relaciones de pareja inestables, dedicadas exclusivamente a cumplir con sus objetivos profesionales. Más allá de lo que la cultura siga dictando en mayor o menor medida, las mujeres guardan el sentimiento de concebir un niño, pero siempre lo ven como una idea a futuro.

Características habituales que reconocen los especialistas en las consultas:

  • Cada vez más se acercan mujeres que han superado los 40 años con intenciones de querer quedar embarazadas
  • Son mujeres de un nivel social económico medio alto que ya tienen una profesión en la que se desempeñan con éxito y pueden tener o no una pareja a su lado

Muchas mujeres viven pensando que nunca querrán ser madres, pero lo peligroso es cuando deciden tener un bebé y ya han superado los cuarenta años.

Inconvenientes:

  • A medida que la edad de la mujer avanza, es más riesgoso concebir un embarazo, ya que pueden presentarse alteraciones genéticas, malformaciones, problemas de hipertensión y diabetes
  • Los controles durante una gestación de riesgo, resultan ser más exigentes y exhaustos
  • La maternidad tardía es también un hecho innegable. Muchos especialistas se preocupan por la idea de que una madre ya muy adulta no pueda estar presente en las diferentes etapas de su hijo

La tendencia peligrosa que se está evidenciando en todas partes del mundo, es la del envejecimiento de la población y la disminución de las tasas de natalidad. Es un hecho que no se puede negar, pero que responde a un mecanismo socio económico que influye en todas las sociedades por igual. El deseo de muchas mujeres por tener hijos, se ve postergado o anulado debido a las presiones cotidianas. Encontrar un equilibrio donde la vida familiar y profesional se pueda acoplar, sería lo ideal para que toda mujer pudiera realizarse en todos los aspectos. Para ello, se necesita el apoyo de todos y de las leyes debidas acerca de plazos de maternidad, derechos del ama de casa y sueldos equitativos entre géneros.

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