Padre e hijo hablan

Un nuevo estudio revela que los niños creen que hablar de los problemas es una pérdida de tiempo, algo que podría influir en la comunicación futura de la pareja.

La profesora asociada de ciencias psicológicas de la Escuela de Ciencia y Arte de la Universidad de Missouri, Amanda J. Rose, encontró que los niños piensan que hablar de sus problemas no es una actividad útil.

“Por años, psicólogos famosos han insistido que a los niños y hombres les gustaría hablar sobre sus problemas, pero que se refrenan por temor de ser avergonzados o aparecer débiles”, dijo Rose. “Sin embargo, cuando le preguntamos a los niños sobre cómo se sentirían al hablar de sus problemas, estos no expresaron angustia o malestar al hablar de dichos problemas más que las niñas. Por el contrario, las respuestas de los niños sugirieron que ellos no ven el hablar de sus problemas como una actividad particularmente útil”.

Rose y sus colegas condujeron cuatro diferentes estudios que incluyeron encuestas y observaciones de cerca de 2.000 niños y adolescentes. Los investigadores encontraron que las niñas tuvieron expectativas positivas sobre la forma en que al hablar de sus problemas las haría sentir. Esto es, la forma en que las niñas esperan ser atendidas, entendidas o sentirse menos solas. Por otro lado, los niños no apoyaron algunas expectativas negativas más que las niñas, como el sentirse avergonzados, preocupados de ser objeto de burla, o sentirse mal por no hacerse cargo de los problemas por si solos. Por el contrario, los niños reportaron que hablar de los problemas haría que se sientan “raros” y como si “estuviesen perdiendo el tiempo”.

“Una implicación es que los padres deben alentar a sus hijos a adoptar un término medio cuando se habla de problemas. Para los niños, sería de gran ayuda explicarles que, al menos para algunos problemas, en algunos casos, hablar de sus problemas no es una pérdida de tiempo. Aún, los padres también deberían darse cuenta que ellos podrían estar “ladrando al árbol equivocado” si piensan que al hacer que los niños se sientan más seguros los harán más confiados. Por el contrario, ayudar a los niños a ver alguna utilidad sobre hablar de sus problemas podría ser más efectivo”, dijo la investigadora Rose. “De otro lado, muchas niñas se encuentran en riesgo por hablar excesivamente de sus problemas, lo que es ligado a la depresión y ansiedad, por lo que las niñas deberían conocer que hablar de sus problemas no es la única forma de sobrellevar la situación”.

Rose cree que los hallazgos pueden tener un rol en las relaciones románticas futuras, ya que muchas relaciones involucran “un ciclo de persecución-retiro” en el que una parte, usualmente la mujer, persigue hablando de sus problemas mientras que la otra parte, usualmente el hombre, se retira.

“Las mujeres pueden realmente empujar a sus parejas a compartir preocupaciones e inquietudes acumuladas, ya que tienen la expectativa que hablar hace que la gente se sienta mejor. Pero sus parejas pueden no estar interesadas y esperan que otros mecanismos los hagan sentir mejor. Los hombres pueden ser más propensos de pensar que hablar de sus problemas hará que estos sean más grandes, y que el participar en diferentes actividades pondría sus mentes fuera del problema. Los hombres puede que no se encuentren en el mismo nivel que sus parejas”, dijo Rose.

El documento “How Girls and Boys Expect Disclosure About Problems Will Make Them Feel: Implications for Friendships” (Cómo niñas y niños esperan que divulgar sus problemas los hará sentirse: Implicaciones para la amistad), se publicará en la próxima edición de la revista Child Development. El estudio fue solventado por el Instituto Nacional para la Salud Mental de Estados Unidos y fue co-escrito por los estudiantes actuales y ex graduados de psicología de la Universidad de Missouri Rebecca Schwartz-Mette, Rhiannon Smith, Swenson Lance, Carlson Wendy, y Waller Erika, así como el profesor Steven Asher.

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