Enuresis

Se denomina así a la situación en la que el control de la orina no se lleva a cabo durante la noche, produciéndose una expulsión de la misma de forma involuntaria. La enuresis puede ser un indicativo de un problema psicológico del niño, un conflicto que debe ser estudiado por el psicólogo. En muy baja incidencia, la enuresis responde a una causa fisiológica.

Científicamente, la pauta de conducta repetida para considerar que se está ante un cuadro de enuresis infantil, es de dos a tres veces durante la semana y por un tiempo constante de uno o dos meses.

En términos de edad, la pauta se establece a partir de los cinco o seis años de edad, dependiendo del género del niño o su desarrollo.

La madurez orgánica de los esfínteres y el establecimiento de su control tiene su etapa clave en los tres años, por lo que si superados en dos o tres años esa edad y el niño o niña sigue sin tener control, sin duda se encuentra ante un caso de enuresis infantil.

Causas

Las estadísticas hablan de un 15% de niños mayores de tres años con enuresis nocturna, siendo probado que es un hecho absolutamente involuntario que se produce, habitualmente, por una situación relacionada con las emociones o la vejiga.

Un niño expuesto a una situación familiar incómoda o compleja, en la que por alguna razón nunca se sienta tranquilo o feliz, puede presentar episodios de enuresis nocturna que, de no tratarse podrían acompañarle hasta la adolescencia sin que esto significara un problema médico de origen físico.

Adicionalmente, existen problemas de salud relacionados con la vejiga que deben ser tratados por un médico especialista para evaluar su tratamiento.

Las emociones, causa y efecto

Pero si, como nos informan las estadísticas, en el 90% de los casos, la enuresis está relacionada con una situación emocional, se requiere una primera aceptación de la situación; el niño presenta una situación emocional que le provoca enuresis y esa situación requiere nuestra atención y, posteriormente, prestar la atención que se requiere.

En ocasiones, la situación emocional que afecta al niño no es grave o ni tan siquiera requiere atención psicológica, es suficiente cambiar algunos hábitos de conducta -si es que eventualmente, el hogar ha sufrido alteraciones de cualquier índole- y agregar un poco más al tiempo que dedicamos a nuestros hijos.

El mantener una rutina de horarios ayuda a tratar la enuresis infantil, cuidando que el niño cene y beba líquidos temprano y pasen al menos 2 o 3 horas antes de ir a la cama. Despertarlo siempre a la misma hora y temprano, también ayudará a que su organismo se acostumbre a los ciclos día-noche.

Los castigos y las burlas, enemigos de la recuperación

Es muy frecuente en estos casos que, los castigos, regaños y comparaciones con los hermanos o vecinos se sucedan, ciertamente es desesperante la situación, pero no debe olvidar que para su hijo, también lo es, recuerde siempre que, si estamos ante un problema emocional, se requiere emoción y a ser posible emoción blanca, si busca equilibrio y paz en su hijo para que supere este contratiempo, aporte paz y equilibrio.

Hay casos de enuresis que comienzan luego de un cambio emocional:

  • Nacimiento de un hermano
  • Pérdida de un ser querido
  • Divorcio o separación de los padres
  • Maltrato y/o abuso infantil

La enuresis nocturna emocional y provocada por situaciones cotidianas se corrige con el tiempo y sin atención especializada, para los casos en los que la enuresis no es el único síntoma que presenta su hijo, tanto físico como mental, acuda de inmediato a un especialista y ponga en sus manos el tratamiento de su hijo.

Puntaje: 
Sin votos aún