Tarjetas de boda

La tarjeta de boda es el primer contacto con los invitados y habla a los mismos de lo que será dicho acontecimiento. Por ello, es más importante de lo que se cree en primera instancia y deben considerarse todos los detalles para no cometer errores que puedan entorpecer lo que se pretende transmitir en la invitación.

Los errores más comunes que se cometen en las invitaciones de boda son:

1

No respetar la relación entre el estilo de la boda y el de la invitación

Toda boda tiene un hilo conductor, un estilo y este debe ser considerado en todos los preparativos de la boda, incluida, la invitación. Si se trata de una boda informal, una invitación formal no guardaría armonía con el resto y viceversa.

2

Sobrecargar mucho la invitación

Pretender transmitir en la invitación todos los detalles de la boda: Flores, colores, temática, etc., es un error. Así se sobrecarga en exceso la invitación y se pierde la esencia. Lo ideal es elegir algún aspecto, ya sea los colores del vestido o de la decoración, para incorporarlos a la invitación y dejar lo demás para la decoración, etc.

3

Errores ortográficos u omisión de letras o palabras

Estas cosas son imperdonables pero pueden pasar, hay que tomarse el tiempo para revisar el modelo de la tarjeta previo a mandarlas a imprimir. Revisar especialmente que los nombres de los novios y sus padres, en caso de estar incluidos, estén bien escritos.

4

Encargar las invitaciones muy tarde

Las invitaciones deben escogerse al menos con unos 6 meses de antelación, ya que el elegir el modelo de tarjeta, el modelo de texto, diseño, etc., lleva tiempo y después pruebas, revisiones y rectificaciones que demoran. Por ello, para evitar corridas de último momento y apuros porque no se llega con las fechas, lo mejor es preveer estos tiempos.

5

Mala elección de los colores

Un colorido demasiado excesivo puede restarle estilo a la invitación y parecer un folleto publicitario más que una tarjeta de boda. También hay que considerar evitar las combinaciones de colores de fondo en los que se pierda el texto o resulte ilegible. Debe buscarse un equilibrio entre los colores opacos y los brillantes.

6

Encargarse de la repartición de las invitaciones los propios novios

Esto lleva tiempo y es muy desgastante. Por ello, sumarlo a todas las tareas que deben realizar los novios en las semanas previas a la boda puede ser un gran error. Lo recomendable es entregar en mano las invitaciones a las personas con las que se tiene mayor compromiso, dar a los padres las que corresponden a invitados d ellos para que se encarguen de repartirlas y mandar las otras por correo.

7

Mandar las invitaciones muy tarde o muy temprano

El tiempo ideal es de 1 mes antes de la boda, aproximadamente, para dar tiempo a los invitados para pensar en el regalo, el vestuario y darles el tiempo justo para responder.

8

Mandar invitaciones de más

Esto puede pasar cuando se invita a varias personas de una misma familia, en este caso si viven en la misma casa, es suficiente con enviar una tarjeta en la que se incluya a todos.

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