Primer mes de vida

Los niños ciertamente son mundos interminables, los que vale la pena conocer por lo maravilloso de su complejidad y transparencia en la forma de actuar frente a estímulos donde se pueden observar impulsados y con ganas de vivir. Durante el primer mes de vida, un detalle importante a considerar es generar rutinas en los bebés. Respetar la hora del baño, de sueño, la hora de jugar, ayuda a que el pequeño se adapte mejor al mundo nuevo que lo rodea.

Al comienzo puede ser simplemente caótico para todos si el bebé adquiere la costumbre de dormir durante el día y permanecer despierto por la noche. Durante los primeros 15 días de vida el bebé duerme mucho, se pasa durmiendo un promedio de 16 horas al día y sus siestas comienzan a disminuir gradualmente a medida que va pasando el tiempo hasta completar 10 horas al día al alcanzar el año de vida.

Comúnmente, los recién nacidos maman bastante, tanto así que siempre uno recordará la cantidad interminable de veces en que lo ve tomando pecho de la madre, con intervalos de entre 2 o 3 horas aproximadamente. Durante el primer mes de vida es necesario despertar al niño para darle alimento por lo que dormir 8 horas seguidas es imposible para la mamá que lo está amamantando.

Por regla general, un bebé toma entre 7 y 12 veces pecho durante el primer mes de vida, lo que no permite llevar una vida normal a la madre y la obliga a mantenerse siempre disponible para su hijo, lo que requerirá obviamente una carga sicológica interesante de analizar en otro momento.

El bebé suele adaptarse a los horarios en función de ciertos aspectos:

  • Disponibilidad del alimento
  • El horario del baño
  • Tolerancia digestiva
  • Estímulos externos
  • La temperatura
  • Arrullos

Modificar el horario del baño para cambiar el "sueño largo" del bebé es una buena manera para lograr dormir un poco más de noche los padres ya que suelen quedar relajados luego del contacto con el agua, pero lo más apropiado es tener un poco de rigor en las horas de alimentación, mimos, cambios de ropa, etc; incluso, antes de la hora de dormir por la noche, cambiarle la ropa utilizando tejidos suaves y holgados de algodón.

Otro de los factores que hay que tener en cuenta es que si el bebé llora mucho, incorporará gases que terminarán por hacerle sentir dolor en el estómago y por último, hay que consultar bien con el pediatra la cantidad de ropa adecuada para cada clima que se le pone al bebé, puesto que es una costumbre arraigada el abrigarlos demasiado cuando, por el contrario, el bebé es muy sensible al calor.

Los bebés cómodos son más tranquilos y duermen mejor; y todos pasan mejor en la casa entonces.

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