La Bella y la Bestia

Erase una vez, un mercader, que antes de partir a un largo viaje de negocios, llamó a sus tres hijas y les preguntó:
-¿Qué quieren que les traiga?

Una pidió un vestido, otra un collar y la última, que se llamaba Bella, una rosa.

Una tormenta lo sorprendió de regreso a su casa. En medio de la lluvia, vio una luz en el bosque, en un castillo iluminado. “Confío en que me dejen pasar la noche aquí “- pensó.

Pero por más que llamó, nadie apareció. Al entrar, vio una mesa con comida. El mercader que tenia mucha hambre, se acercó y comió. Después, subió por la escalera hasta los dormitorios, entró a uno, se recostó sobre la cama y se quedó profundamente dormido.

Por la mañana tampoco encontró a nadie; bajó al jardín y vio un hermoso rosal. Se acordó de la peticón de Bella y cortó una rosa. Al momento, apareció una bestia que le gritó:
-¡Mal agradecido!Te di alojamiento y comida, y en señal de agradecimiento, robas mis rosas preferidas. ¡Te mataré!

El hombre aterrorizado dijo:
-¡Perdóname! La rosa era para mi hija Bella.

La bestia le respondió:
-Te dejaré libre si me traes a tu hija.

El padre asustado, prometió obedecerle. Cuando llegó a su casa, les contó a las hijas su terrorífica aventura. Su hija Bella lo tranquilizó diciendo:
-Papá, haré cualquier cosa por ti. No te preocupes, acompáñame hasta el castillo y me quedaré en tu lugar.

De esta manera, Bella llegó al castillo y la Bestia fue muy gentil con ella.

Pasaron los días y la Bestia, que siempre la acompañaba y miraba en silencia, se enamoró de la joven. Para que Bella se sintiera feliz, le regaló un espejo mágico. Mirándolo, podía ver a sus seres queridos. Así fue como supo que su padre estaba muy enfermo.

Bella se puso a llorar y le pidió a la Bestia poder visitar a su padre.

-Si me prometes regresar en 7 días te dejaré ir- respondió la Bestia.

-¡Qué bueno eres! – exclamó Bella – me devuelves la felicidad.

Cuando el padre vio a su hija, se sintió mejor. Los días pasaron de prisa y finalmente se sanó. Bella muy contenta, se olvidó de su promesa. Una noche despertó angustiada por un sueño: la Bestia estaba muriendo y la llamaba: “!Vuelve! ¡Vuelve, conmigo!”

Inmediatamente tomó su caballo y galopó hasta el palacio.

Reclinada en un árbol de su jardín con los ojos cerrados halló a la Bestia. Bella lo abrazó y le dijo: -¡No te mueras! Yo te quiero mucho.

Tras estas palabras, aconteció un milagro en un hermoso príncipe.

-¡Cuánto he esperado este momento! – le dijo a Bella - Una bruja me transformó en un monstruo y sólo el amor de una joven podía devolverme a mi apariencia normal.

Al poco tiempo se casaron y en honor a Bella, sólo se cultivaron rosas en el jardín.


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