Cuidados del bebe reicen nacido
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El parto no es solamente la operación en la que el equipo médico ayuda a la mujer a dar a luz. El nacimiento del bebé es también una primera toma de contacto con la salud y las condiciones físicas del niño. Los facultativos observan y exploran al bebé para determinar cualquier condición que pueda comprometer su salud o su bienestar futuro.

Una de las operaciones que los responsables de la sala de paritorio realiza, de ser necesario, es la liberación del glande en los varones, la eliminación del cierre del prepucio y la solución a cualquier problema de fimosis. Se suele eliminar el prepucio para liberar el glande, la punta del pene. Una vez efectuada la operación al bebé, se cubre su zona genital con una gasa impregnada de vaselina para restar adherencia del pañal sobre la herida aún abierta.

Los cuidados, el aseo del niño pequeño, es específico cuando se trata de una pequeña operación de fimosis. Cuando se le cambia el pañal al niño, hay que limpiarle el glande con agua tibia. La posible hinchazón leve, el enrojecimiento y la irritación del pene son pasajeras, deberían desaparecer en unos días.

Si al observar al niño, se percibe que se incrementa la superficie enrojecida, que se produce una hinchazón o se forman pupas llenas de pus, lo más probable es que la herida se haya infectado. Hay que acudir cuanto antes al pediatra, para que trate ese problema, que no remitirá sin una medicación y cuidados adecuados.

Tras el nacimiento, el cordón umbilical es cortado y separado del cuerpo de la madre. La porción de cordón umbilical que permanece asida al cuerpo del bebé después del parto, tiene también su proceso y sus cuidados. Se ha de proceder prácticamente de la misma manera que se ha aconsejado sobre el glande, ante todo evitar cualquier posibilidad de infección.

Los pediatras tienen diferentes puntos de vista sobre cómo higienizar el cordón umbilical. Algunos aconsejan que se desinfecte regularmente la zona de contacto del cordón con su barriguita, por ejemplo, cada vez que se hace un cambio de pañales. Todo, hasta que el cordón se termine de secar y se caiga por sí mismo. Lo que ocurrirá, entre los 10 primeros días de vida y las 3 semanas. Otros prefieren que, en vez de alcohol, se utilice antiséptico.

No hay que alarmarse al ver que el cordón cambia de color hasta tonos muy poco agradables a la vista. El cordón suele pasar de tonos amarillos a marrones, para, finalmente, desprenderse totalmente negro.
Lo que realmente debería preocupar, es que la zona a la que está unido el cordón umbilical se mostrara rojiza, se abultara de forma evidente, supurara o empezara a oler mal. En ese caso, también se podría estar ante una infección, por lo que hay que acudir de urgencia al pediatra.

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