Embarazo adolescente

Si bien es cierto que, el devenir de la vida nos va dando un grado de maduración, sabiduría y comprensión que nunca antes ni tan siquiera imaginamos, y que con el transitar por las distintas etapas uno sabe que, finalmente, la única situación irreversible en la vida es la pérdida de la misma, lo que es bien cierto también es que los efectos colaterales de un embarazo en la adolescencia extienden sus tentáculos más allá de la hija-madre y del niño-nieto.

Nadie está a salvo

Es bien cierto que una educación sexual sana y, principalmente temprana, incrementa las posibilidades de evitar un embarazo no deseado. Sin embargo, la personalidad de los hijos, el hecho en sí mismo que son personas distintas a nosotros y la exposición al mundo exterior, son variables incontrolables y en las que ninguna persona está exenta de caer.

Desequilibrio psicológico del núcleo familiar

Una de las principales situaciones a las que debe enfrentarse la adolescente embarazada, es la comunicación de la situación a su núcleo familiar. En ese momento, una explosión y exaltación emocional incontrolable invadirá a todas las personas que conforman la familia en la que cada uno de los miembros se sentirá invadido por sentimientos opuestos y contradictorios.

Los padres sentirán una mezcla de dolor profundo por la cantidad de puertas que se cierran para su hija con ese embarazo temprano y una gran culpa que proviene de no haber podido impedirlo. El fracaso está presente en todos los padres de hijas adolescentes con embarazos tempranos y no deseados.

La hija por su parte tendrá sentimientos de temor, angustia y vergüenza, no sólo frente a su familia, sino también frente a su entorno más cercano y, es muy posible que desarrolle algún tipo de patología psicológica asociada, depresión, fundamentalmente.

La pareja… un asunto de difícil decisión

Adicionalmente a la familia, existe una figura gravitante –tanto si permanece activo y formando parte del proceso, como si se diluye y desaparece- el padre del futuro bebé adquiere un protagonismo exacerbado, principalmente para la adolescente embarazada.

Como recomendación general y tras el análisis de la experiencia, se recomienda no forzar una convivencia temprana. Estamos ante una relación adolescente con resultado de embarazo por falta de precaución. Las dos personas que gestaron a ese bebé aún no han terminado su proceso formativo y, las dos, deberán dejar en el camino multitud de sueños e ilusiones para comenzar una vida en común cuyo punto de partida es… un bebé. Las posibilidades de fracaso son extremadamente elevadas.

Una vez aceptado

Cuando el embarazo ya es una realidad, no queda más que afrontarlo como experiencia de vida. Es fundamental que los padres se muestren colaboradores, como forma parte de la esencia de ser padres, pero firmes a la vez. La hija debe saber que el embarazo en la adolescencia lleva implícita la asunción de responsabilidad inmediata y sin tiempo para la transición.

Es fundamental lograr que siga estudiando hasta el momento del parto y, posteriormente, organice sus días entre un trabajo de media jornada y los estudios nocturnos para poder sacar adelante a su hijo.

La autoestima… el gran obstáculo

Las adolescentes embarazadas precozmente, se enfrentan a más problemas psicológicos que físicos. Es por esto que es muy frecuente observar como caen en una espiral de angustia, desesperación, baja autoestima y depresión profunda.

La labor de los padres y, especialmente, la madre es fundamental para fomentar la recuperación de la autoestima que debe ejercerse a partir de la premisa básica de la responsabilidad.

Es importante para los padres de una menor adolescente seguir una serie de consejos en pos de lograr que el estado psicológico de su hija sea estable y viva la maternidad temprana como un hecho inevitable cuyo resultado depende de la madurez y responsabilidad con la que ella lo enfrente.

  1. Trate a su hija con respeto. Nunca menosprecie su estado ni realice comentarios despectivos ni en privado ni delante de terceras personas
  2. Jamás cargue a su hija con una mochila adicional en relación a sus sentimientos frente al embarazo
  3. Muestre su apoyo y amor incondicional desde la exigencia de la responsabilidad
  4. Acompáñela y hágase parte de sus controles médicos, no permita que se mantenga al margen y viva un embarazo sin control
  5. Hable con ella sobre la maternidad, infórmele de forma realista y sin lugar a malos entendidos, de lo que supone ser madre y el escenario al que se enfrenta
  6. Exíjale desde el amor que asuma la responsabilidad de su estado y principalmente, que sea responsable con ella misma. Debe terminar sus estudios y, tras el parto, debe iniciarse en el mercado laboral con el objetivo de responder a la maternidad como corresponde
  7. Nunca le diga a su hija que la maternidad le va impedir formar un hogar, conocer un hombre afín o tener otros hijos. Jamás se deben transmitir augurios catastrofistas sobre el futuro. No tienen por qué ser reales y sobre todo, usted no sabe qué hay escrito en las líneas de su destino
  8. Celebre sus logros, si su hija termina su curso académico estando embarazada o si tras el parto encuentra un trabajo de media jornada, un jardín infantil y se matricula en la universidad nocturna, dígale lo orgullosa que está de ella y de lo responsable que está siendo con su nueva situación
  9. Permítala crecer, no tome decisiones por ella ni le permita incurrir en nuevos errores por la falta de experiencia
  10. Por último, nunca actúe como si el niño fuera hijo suyo. Es hijo de su hija y usted puede colaborar, apoyar y ayudar, tanto como estime necesario pero… no es su hijo. Usted no tiene derecho a impedir la asunción de la maternidad de su hija, es nocivo para ella, para niño y para usted

Conclusiones

Lo mejor de los embarazos prematuros es prevenirlos, una educación sexual temprana y el diálogo abierto sobre los riesgos que lleva implícita la actividad sexual precoz sin precaución, minimiza los riesgos. Si a pesar de ello el embarazo se produce, no olvide que debe ser firme, debe ayudar a su hija a terminar de madurar pronto, un niño viene en camino y, ayudas aparte, es un hijo de ella… por lo que el objetivo final debe ir encaminado a convertirla en mujer, responsable, útil y madura.

Puntaje: 
Promedio: 4.1 (11 votos)