Bebé llorando

El llanto es una de las formas más comunes de expresión en los bebés, sin embargo, en los adultos es paradójicamente una de las causales más recurrentes de preocupación; pues comúnmente se tiende a asociar con el hecho de que se tratara de un reflejo condicionado, o la carencia de algo, o un dolor o, simplemente, con la falencia de una determinada cosa que aqueja gravemente al niño. Así, los médicos pediatras señalan que nada podría estar más lejos de la realidad que asustarse por el llanto de un niño de un mes de vida, pues es la forma natural en que manifiestan su temperamento en formación, muchas veces.

En lo principal, conviene pensar siempre que el llanto es la modalidad de comunicación que por excelencia utilizan los bebés para decir muchas cosas, razón suficiente como para controlar la ansiedad que genera el escuchar llorar a un niño y desesperación que a ratos produce el oír el llanto del propio hijo. Comúnmente los bebés se manifiestan por medio de un llanto estruendoso, lo que debe de inmediato llamar la atención de los padres, pues la mayor parte de las veces, será para requerir justamente eso, que lo tomen en brazos, que lo acompañen.

Es simplemente imposible el ponerse a pensar la forma en que desarrollan el temperamento los bebés, por ello, el llanto es una de las herramientas fundamentales como para ir conociendo más de nuestro hijo, pues los hay de todo tipo, impacientes, cómodos, ansiosos, tranquilos y también, dominantes. quieren sentirse dueños del entorno y de las miradas.

Hay bebés que lloran muchas veces en el día sin presentar problemas médicos de ningún tipo, otros que lo hacen rara vez, por este motivo siempre los padres deberán alejar cualquier tipo de estimulo externo que produzca molestia en el bebé, de lo contrario deberá darse por hecho, el repentino arranque de llanto.

Es bastante común que los niños de un mes lloren para demostrar que tienen hambre y que muy posiblemente el horario de comidas ya ha pasado, pues tienen un reloj interno increíble, por este motivo se aconseja mucho estar al tanto de los ciclos de alimentación del bebé para así evitar problemas y desesperación de ambas partes.

Junto con este acápite, muchos creen que dejar que el niño llore, hace que forje temperamento y que no se vuelva “regalón”, sin embargo nada podría estar más alejado de la realidad, puesto que se ha comprobado que no existe relación alguna entre dejar llorar a un bebé y mimarle entre los brazos, no dejará por eso de ser un buen niño más adelante.

De forma recurrente hoy por hoy se puede ver una ausencia terrible de los padres en el hogar de los niños, situación que muchas veces no es repentina sino que esperada, ya que el abandono de los progenitores comienza desde pequeños al encargar el bebé a los cuidados de un extraño durante todo el día y luego sólo se hace permanente mientras que niño va creciendo, lo que trastorna los valores y sentimientos de confianza y seguridad en él, teniendo muchas veces efectos insospechados, aunque siempre orientados a una deficiencia emocional importante.

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