Aborto de repetición

Según la Organización Mundial de la Salud, se habla de aborto de repetición cuando ocurre la pérdida de tres gestaciones sucesivas antes de la semana 20 o cinco no sucesivas. En tanto para el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, con solo dos abortos consecutivos confirmados mediante ultrasonido, de fetos cuyo peso sea inferior a los 500 gramos, ya se puede diagnostica esta anomalía.

El riesgo de aborto espontáneo es de entre el 12% y el 15% en la población en general. Sin embargo, el tener antecedentes incrementa el riesgo en un 18% y el porcentaje se eleva en mujeres de más de 40 años.

El aborto de repetición afecta, aproximadamente, al 5% de la población general y es una de las causas de infertilidad.

Causas de los abortos de repetición

Aproximadamente en el 50% de los casos no se encuentra la causa. Pero en los casos en que sí, las mismas pueden ser:

  • Causas genéticas: en un 5% de los casos de parejas que sufren abortos de repetición existen alteraciones cromosómicas en el cariotipo de alguno de los dos (cuanto más precoz es el aborto mayores son las probabilidades de que la causa sea genética). En estos casos los especialistas recomiendan recurrir a técnicas de fertilidad asistida para conseguir el embarazo, con diagnóstico genético preimplantacional.
  • Causas anatómicas: alteraciones en el útero como ser miomas, adherencias en el tejido cicatricial o útero septo (malformación uterina) e insuficiencia cervical, pueden ser la causa. Se estima que una vez solucionadas las mismas, las probabilidades de conseguir un embarazo exitoso ascienden a entre el 70% y 85%.
  • Causas inmunológicas: las alteraciones inmunológicas (enfermedades autoinmunes) maternas causan respuestas anormales de su sistema inmune durante el embarazo, que reacciona atacando al feto creyendo que es un cuerpo extraño.
  • Causas infecciosas: toxoplasmosis, clamidias, listeriosis, citomegalovirus, virus del herpes.
  • Causas endócrinas: diabetes méllitus y trastornos tiroideos no controlados clínicamente, obesidad, síndrome de ovario poliquístico.
  • Trombofilias: existen alteraciones en la coagulación de la sangre de la mujer que impiden que se forme la placenta o se desarrolle el feto normalmente.
  • Causas masculinas: teratozoospermias, polizoospermias, oligozoospermias.

Pruebas de diagnóstico

Un aborto siempre es un episodio traumático en la vida de una pareja. Por ello, es fundamental consultar a especialistas en el tema para conseguir un diagnóstico y tratamiento oportuno. Ya que como se mencionó anteriormente, las posibilidades que se repita un aborto aumentan en función de la cantidad de los previos. Así que si no se diagnostica y trata el problema causante, las probabilidades de que ocurra nuevamente son altas. En este marco es que los especialistas recomiendan comenzar los estudios una vez producidos dos abortos.

Los estudios más frecuentes que suelen realizarse a las parejas son:

  • Cariotipos de ambos miembros de la pareja: este estudio se realiza para consultar la existencia de alguna alteración cromosómica estructural que favorece el aborto.
  • Análisis hormonales a la mujer: en busca de conocer los niveles de progesterona y prolactina y cómo funciona la tiroides.
  • Imágenes de diagnóstico en la mujer: con el fin de ver la anatomía uterina y descartar posibles malformaciones que sean las causantes de los abortos.
  • Pruebas en el hombre: análisis de los cromosomas de los espermatozoides a través de FISH (hibridación in situ fluorescente) para calcular las posibilidades de que se repita.

Posibles tratamientos

  • Realizar una fecundación in vitro: este tratamiento de fertilidad con un diagnóstico genético preimplantacional que permita escoger aquellos embriones que no tengan alteraciones cromosómicas.
  • Donación de gametos (óvulos o espermatozoides): cuando no se puede identificar la anomalía genética.
  • Gestación subrogada: cuando se producen abortos recurrentes sin una causa identificable una de las soluciones es recurrir a la gestación subrogada.
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