Niños violentos
Foto cortesía de Wen Nag - Flickr.com

La violencia forma parte de la vida cotidiana y los más chicos no escapan a ella. Por parte de los padres y de los adultos (maestros, profesores, educadores, etc.), se manifiesta una gran preocupación por los comportamientos violentos que ven en niños y adolescentes. Es un tema delicado que hay que abordar con seriedad y responsabilidad, ya que puede comprometer el futuro de éstos. Los adultos deben comprometerse con el tema, entender que es un fenómeno multicausal, multifactorial y que ellos son los grandes responsables, trasladar responsabilidades a otros (por ejemplo: Los padres a la escuela y viceversa) de nada ayuda, hacerse cargo es el primer paso en pos de la solución y contribución para ayudar al niño violento.

Factores que incrementan el riesgo de violencia en los niños

  • Falta de límites (debido a la decadencia de todas las formas de autoridad, los niños no aceptan ningún tipo de límite y las manifestaciones de violencia pueden ser un pedido de ayuda, de contención, de ese límite que necesitan)
  • El maltrato o abuso sexual infantil
  • La violencia intrafamiliar
  • La genética (antecedentes violentos en la familia)
  • La separación o el divorcio de los padres, cuando son muy conflictivos, con poca contención hacia el niño
  • Los factores socioeconómicos y socioculturales (pobreza, falta de contención, falta de educación, etc.)
  • El consumo de drogas legales y/o ilegales
  • Ser testigo de violencia en el entorno (familia, comunidad, televisión, videojuegos, etc.)
  • La presencia de armas en el hogar
  • Lesiones cerebrales

¿Ante que señales de violencia hay que estar alerta?

  • Rabietas o ataques de ira
  • Asaltos de furia
  • Gran irritabilidad
  • Baja tolerancia a la frustración
  • Poco control sobre los impulsos

¿Cómo ayudar al niño violento?

En primer lugar hay que tomar muy seriamente el problema, no minimizarlo, ni considerarlo sólo parte de una etapa del desarrollo infantil. Entender que esa manifestación de violencia está indicando que algo no anda bien en su interior o en su entorno. Los padres deben estar muy alertas y comenzar a ver qué le está pasando a su hijo.

  • Los padres pueden:
    • Ver qué están haciendo ellos que puede estar generando esa violencia (peleas y agresiones en el hogar)
    • Distinguir entre la fantasía, el juego y la violencia propiamente dicha. Los niños, generalmente, exteriorizan sus sentimientos negativos, su agresividad, de manera simbólica, sin lastimar físicamente a nadie, pero cuando esa violencia se materializa en hechos, hay que estar más alertas
    • Ante conductas o manifestaciones de violencia estar atentos a si no es un llamado de atención, un pedido de contención, de límites
    • Cuando la situación los sobrepasa es necesario buscar la ayuda profesional (psicológica, psiquiátrica)
  • Los profesionales pueden ayudar al niño a:
    • Controlar su ira
    • Exteriorizar su frustración e ira apropiadamente
    • Aceptar la responsabilidad de sus actos y las consecuencias de los mismos
    • Abordar las problemáticas familiares y sociales que puedan estar generando esa violencia

Cómo prevenir las conductas violentas en los niños

Eliminando o reduciendo al mínimo los factores de riesgo que incrementan la violencia. Por ejemplo: Controlar la agresividad en el hogar, el tiempo que los niños ven televisión y utilizan videojuegos, etc. La violencia siempre va a generar más violencia, por lo tanto hay que empezar por erradicar las conductas violentas del entorno, como primera medida de prevención y preservación de los niños.

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