La autoestima

La autoestima es el amor y la imagen que se tiene de uno mismo y ella facilita la adaptación, el aprendizaje y la autonomía. Todas las nuevas experiencias, éxitos y fracasos, alegrías y tristezas, forman y van cambiando esta imagen. En los niños la autoestima está en permanente formación y es muy vulnerable en toda la etapa de desarrollo, ya que no tiene tantas experiencias como para formarse una idea de si mismo.

Un niño con una baja autoestima, tendrá serios problemas en la formación de su personalidad. Varias cosas son las que pueden afectar la autoestima durante la niñez:

  • Inseguridades características de la infancia
  • Temor al fracaso
  • Temor a lo desconocido

Formar una alta autoestima en la infancia es fundamental, ya que un niño con una autoestima alta, tendrá mayor confianza en sí mismo y mayores probabilidades de sortear los obstáculos que se pongan en su camino. Pero en este punto es clave poder diferenciar lo que es la autoestima de lo que es la soberbia. La soberbia es pretender ser perfecto y ser el mejor siempre y en todo. Mientras que la autoestima alta, permite ser consciente de las debilidades y las virtudes propias y ajenas; así potenciar estas últimas para sacarles el máximo de partido y minimizar las primeras.

Los padres en este sentido cometen un grave error cuando esperan la perfección de sus niños. Como padres lo que se debe fomentar es la autoestima y la autoconfianza para la formación personal, la autorrealización, las relaciones satisfactorias, el desarrollo del propio potencial y la felicidad de los niños.

Algunos consejos para favorecer la autoestima en los hijos

  • Demostrar amor al niño en todo momento
  • Evitar la violencia en todo momento; tanto hacia el niño como hacia el entorno
  • Dar algunas responsabilidades al niño. Ofrecerle la oportunidad de realizar tareas en un ambiente de calidez humana, interacción, participación e incentivarlo positivamente
  • Dar la posibilidad al niño de resolver situaciones y tomar decisiones, mostrándose confiados ante su capacidad para hacerlo
  • Demostrar confianza en el niño siempre
  • Establecer límites claros, establecer disciplinas y cumplirlas. Educar en la responsabilidad y que sus conductas tienen consecuencias
  • Estimular al niño a que realice nuevas tareas, nuevos desafíos
  • Inculcar la idea del esfuerzo; que para lograr lo que uno se propone hay que trabajar y esforzarse para conseguirlo
  • Enseñar al niño a resolver conflictos, a no paralizarse ante ellos, a aprender de los errores para no volver a cometerlos y sacar lo positivo de toda cosa negativa
  • Enseñar a valorar al prójimo
  • Ser claros en el uso del lenguaje: Cuando queremos hacerle ver que su habitación es un desorden; no decir: “Eres un desastre, muy desordenado”. Es mejor decir: Tu habitación es un desorden y no me gusta, es mejor ordenar”. Lo que es un desastre es el desorden y no el niño. Esto es fundamental porque en un simple cambio de palabras y de orden de las mismas, está cambiando el concepto de lo que se quiere transmitir. Ya que al decir “eres un desastre”, se está descalificando y estigmatizando al niño, lo cual debilita mucho su autoestima
  • Escuchar siempre a los niños; sus planteos y sentimientos para acompañarlos en el proceso de formación de su autoestima
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