Los sueños de los bebés

Tener un bebé en la familia abre todo un mundo de experiencias y aprendizajes, preguntas y dudas; algunas de las cuales están relacionadas a los sueños de los bebés.

Al parecer, los bebés tienen dos fases de sueño: el sueño profundo o sueño lento, del que no se despiertan fácilmente y les ayuda a recuperar la energía perdida durante el día y les provee de un descanso reparador.

Por otro lado, tienen la fase REM, durante la cual el cerebro está activo y es cuando se producen los sueños; tanto en los adultos como en los bebés.

Más de una vez hemos observado a un bebé durmiendo y hemos sido testigos de que, aun durmiendo, balbucea, se mueve o se agita. Es cuando sabemos efectivamente que está soñando.

¿Cómo son los sueños de los bebés?

Es difícil determinar a ciencia cierta con qué sueñan los bebés, pero lo más probable es que estos estén basados en sensaciones como el calor, el frío, el hambre o el dolor.

También es muy posible que sueñen con ruidos como risas, llantos, las sonajas e incluso la textura de la toalla con que la madre lo seca después del baño o de la manta con la que duerme. Es probable que en los sueños del bebé puedan aparecer imágenes que todavía son incapaces de interpretar.

Es a partir de los 18 meses que el universo de los niños se puede empezar a compartir con el de los adultos. Es el momento en el que se descubre que el bebé está creciendo, que aún no puede distinguir muy bien entre la realidad y el sueño y se sorprende de la cantidad de cosas que puede ver, tocar, oler, escuchar o sentir mientras está dormido.

A partir de los 18 meses los sueños se vuelven más claros y definidos. Los niños empiezan a tener los mismos sueños que los adultos, es decir, recreaciones de las experiencias que han vivido durante el día o cualquier preocupación que tengan.

Sus sueños estarán impregnados de sus inquietudes, ilusiones y temores. Serán capaces de soñar con golosinas, así como con alguna extraña criatura que los haga despertar violentamente y con miedo.

Las pesadillas de los bebés

Puede sonar sorprendente, pero, según los especialistas, los bebés no tienen pesadillas. Que se sientan inquietos mientras duermen es una cosa, pero ello no significa que tengan pesadillas. Al menos hasta los tres años de edad, el niño no tendrá que preocuparse por eso.

Pero una vez llegados los tres años, ¿en qué consisten las pesadillas de los niños? Pues son las mismas que las de los adultos. Son capaces de soñar con incendios, desastres naturales y monstruos.

Las pesadillas las sufrimos tanto adultos como niños, pero es importante hacerle entender al niño que lo que sueña no puede hacerle daño. Es indispensable explicarle que los sueños no son la realidad, por muy intensos que sean, y para lograr este objetivo es preciso proporcionar al niño una higiene del sueño adecuada.

¿Cómo conseguir esto último? La mejor forma de evitar las temidas pesadillas en los niños es creando un ambiente agradable para dormir, un espacio relajante y amistoso libre de ruidos, discusiones, enfados o castigos.

Si el niño se va a dormir sintiéndose querido y protegido, tendrá más posibilidades de tener sueños agradables que lo harán despertar descansado y con las ilusiones intactas.