La edad gestacional del feto en un embarazo de 36 semanas, es de 34 semanas. Cuatro semanas te separan del parto.

Tamaño del bebé

Su tamaño es de, aproximadamente, 47 centímetros (unas 19 pulgadas).

Analogía del bebé con algo

A las 34 semanas de embarazo, el tamaño del feto es similar al de un melón muy grande.

Peso del bebé

Su peso es, aproximadamente, de 2 kilos 622 gramos (unas 6 libras).

Tamaño de la panza, altura uterina

La altura uterina en la semana 36, está entre los 34 y 36 centímetros.

Estudios aconsejados para esta altura del embarazo

Los exámenes de sangre y orina correspondientes al tercer trimestre, si aún no se han hecho deberán hacerse cuanto antes. Así como la ecografía que se realiza entre las 28 y 37 semanas.

A partir de esta semana (entre las 35 y 37), el médico también puede indicar un cultivo vaginal para controlar la presencia del estreptococo grupo B (EGB), que de no detectarse a tiempo, puede ser trasmitido al bebé en el momento del parto y causar la muerte del recién nacido por la infección por esta bacteria.

Síntomas en la embarazada

Las contracciones de Braxton Hicks, preparan el útero para el parto, aumentan con el avance del embarazo. La unión entre el cuello del útero y éste, comienza a estirarse hasta llegar, aproximadamente, a los 10 centímetros. Es este el lugar donde el bebé encajará su cabeza para posicionarse para el momento del parto.

A lo que el útero está tan grande y presiona contra los órganos de la madre, es posible que no sienta mucha hambre. Por lo cual, es preferible que realice varias comidas, pero en pequeñas cantidades para que le caigan mejor a su estómago. Hay que recordar también que la presión ejercida por el útero es causante de acidez estomacal y malestares digestivos (es aconsejable acostarse semi sentada para disminuir estas molestias).

Por estas semanas, generalmente el bebé se encaja (desciende en la pelvis) en la posición ideal para el parto (de cabeza) y esto, muchas veces, disminuye la acidez y los problemas para respirar, las faltas de aire. En cambio, trae a la embarazada algunas dificultades para caminar cómodamente.

Los problemas de insomnio continúan fastidiando a la futura mamá por estos días.

Teniendo en cuenta la proximidad del parto, es preciso que la embarazada comience a identificar las señales del inicio de trabajo de parto: Contracciones regulares y fuertes, ruptura de membranas, flujo con sangre, dolores intensos similares a los menstruales.

El desarrollo físico del bebé a las 35 semanas del embarazo

La semana próxima, el bebé llegará a lo que se conoce como el término del embarazo. Los bebés que nacen antes de las 37 semanas son considerados prematuros y los que nacen luego de las 37 y entre las 42 a término.

A partir de estas semanas, el crecimiento del bebé no será tan significativo, pero sí mantendrá su constancia.

Los depósitos de grasa que se han formado debajo de la piel del bebé son una reserva de energía que lo ayudarán a controlar su temperatura corporal una vez fuera del útero.

Si aún le queda algo del vello (lanugo) que cubría su piel, lo perderá progresivamente. Y esos restos de vello, junto con los de vernix caseosa (sustancia espesa y cremosa que recubre al bebé) flotan en el líquido amniótico y son tragados por el bebé. Éstos formarán parte del meconio, primera evacuación del bebé al nacer, de color negro y consistencia pegajosa.

Complicaciones frecuentes en la semana 35 del embarazo

Entre las complicaciones más frecuentes en el tercer trimestre se encuentran:

  • Hipertensión que puede derivar en pre-eclampsia y si no es tratada correctamente en una enfermedad muchísimo más grave: Eclampsia
  • Diabetes gestacional
  • Rotura prematura de membranas
  • Placenta previa
  • Desprendimiento prematuro de placenta

Aspectos psicológicos de la madre y su entorno

La cercanía del parto es muy posible que torne a la futura mamá más ansiosa y con una sensibilidad mucho mayor. Es importante que traslade a su médico o equipo técnico de las clases de parto, si es que las está tomando, todas las dudas acerca del parto, la anestesia, la presencia de la compañía (por ejemplo, el padre), etc. Es decir que intente evacuar todas las interrogantes que la puedan tener nerviosa.

La inminencia del parto provoca sentimientos y sensaciones encontradas (opuestas) por un lado parece mentira que ya falte tan poco para ese tan esperado momento y por otro, los malestares, los problemas para dormir, etc. hacen parecer que el tiempo transcurre muy lentamente.

Un aspecto muy curioso que suele manifestar la embarazada durante estas últimas semanas, es el llamado “síndrome del nido”, es decir la necesidad imperiosa de limpiar, arreglar y acondicionar todo para la llegada de su bebé.

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