Preparacion del bebe para nacer

Mucho se habla del momento del parto y de las semanas previas desde la perspectiva de la madre. Sin embargo, poco se habla de cómo se prepara el bebé para llegar al mundo.

El bebé se encaja para nacer

Unas semanas previas al parto, alrededor de la semana 37 o 38, el bebé se encaja en la cavidad del hueso pélvico, es decir adopta la posición para nacer. En las madres que ya han tenido hijos el encajamiento suele ser más fácil y darse antes del pato.

Cuando se produce el encajamiento del feto, la barriga desciende y en general la embarazada lo nota. Sin embargo, hay muchas mujeres que no lo perciben.

Una vez que el bebé se encaja, algunos síntomas molestos del último trimestre del embarazo como empacho y la falta de aire suelen mejorar. Sin embargo, aparecen otros como ser la mayor presión en la vejiga con las consecuentes ganas de orinar a cada rato.

Cuando el bebé está encajado en la cavidad del hueso pélvico, podría decirse que la mitad del camino ya está hecho y todo será mucho más fácil en el parto.

Las horas previas al nacimiento

Unas horas previas a nacer, el bebé se alimenta bien absorbiendo una gran cantidad de nutrientes de la placenta. Así tiene más energía para afrontar el gran desgaste que implica para él el parto.

Para sobrellevar mejor el esfuerzo que implica el parto, el bebé provoca la producción de endorfinas, que ejercen una función analgésica.

Luego modifica el equilibrio hormonal de la madre, provocando un descenso súbito de estrógenos y de progesterona y un incremento de oxitocinas y prostaglandinas.

El bebé experimenta las primaras contracciones como una especie suave de masaje. Y se coloca en la posición de salida, lo que comúnmente se denomina posición fetal. Mete la cabeza para adelante con el mentón pegado al pecho, las piernas encogidas y los brazos y puños cerrados y apretados. Esta posición favorece su salida por el canal de parto.

El bebé rompe la bolsa de líquido amniótico con su cabeza, las contracciones se hacen más regulares e intensas.

El bebé se deja empujar con la ayuda de los pujos de la madre, los que a su vez ayudan a que sus pulmones se vacíen del líquido amniótico y se preparen para respirar.

Lo primero que aparece al nacer el bebé es su cabeza, luego los hombres y el resto de su cuerpo. Cuando nace el bebé, de inmediato busca a su madre y su primera reacción es el llanto. Si se lo pone en el pecho, su instinto de succión hará que busque el pecho y succione.

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