Morderse las uñas

Morderse las uñas es un habito frecuente entre los niños y adolescentes que, generalmente, desaparece a medida que crecen, pero en un 10% de los casos perdura incluso en la vida adulta. Aproximadamente entre un 28% y un 33% de los niños de entre 7 y 10 años se muerden las auñas.

Esta conducta es un hábito nervioso similar a chupar el pulgar o enroscarse el cabello entre los dedos, que suele aparecer en la infancia por distintas causas:

  • Imitación de alguno de sus padres o alguna otra persona
  • Como un recurso para liberar tensiones, la ansiedad en momentos de nerviosismo, para vencer la timidez. Pero con el tiempo puede convertiste en un habito e incorporarse en todo momento. Por ello, es importante ayudar al niño que está atravesando por una etapa estresante a sobrellevar de manera positiva la situación, fortaleciendo su autoestima, con técnicas de relajación, etc.
  • Como una manía asociada a una determinada actividad: Puede pasar que el niño o el adolescente adopte este hábito en ciertos momentos como por ejemplo al mirar la televisión. Entonces con el tiempo, se produce una asociación entre este hábito y mirar la TV y cada vez que la mira se muerde las uñas. Por ello en este caso lo ideal es tratar de que el niño sea consciente de esto y estimularlo a que haga alguna otra cosa como manipular algún muñeco por ejemplo

Cuando es leve se trata sólo de un tema puramente estético, pero en los casos más extremos, pueden presentarse lesiones en las cutículas, los dedos, infecciones e incluso deformaciones en los dedos.

Cómo ayudar al niño a superar este hábito:

  • Averiguar cuál es la causa que lleva al niño a morderse las uñas y aprovechas este momento para hablar con él sobre sus sentimientos. Para que comprenda qué momentos se asocian al habito de morderse las uñas
  • Tratar de desviar su atención en el momento en que se está mordiendo las uñas
  • Aplicarle brillo o algún tipo de endurecedor en las uñas para que le resulte más difícil morderlas
  • Una técnica muy utilizada, consta en hablar con él niño para que deje crecer una de sus uñas y muerda las demás. Así, una vez que se acostumbre a no morderse una uña. Es probable que sucesivamente deje de morderse las demás
  • No castigarlo ni recriminarle que se muerda las uñas, ya que es un acto inconciente
  • Procurar que tenga las uñas cortas y limpias para no tentar a que se las muerda

Cuando morderse las uñas se transforma en un síntoma de excesiva ansiedad, el niño comienza a lastimarse los dedos o se acompaña de otros comportamientos como tirarse del pelo, pellizcarse la piel o aparecen alteraciones del sueño, es conveniente consultar con el pediatra.

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