Adictos al sexo
Adictos al sexo

¿Qué es la Adicción Sexual?

La adicción sexual, básicamente, se define como una práctica sexual que deja de ser normal para transformarse en una obsesión incontrolable, como en todas las adicciones, determinados químicos liberados en el cerebro generan un sentimiento temporal de euforia.

El cerebro se va acostumbrando a esos químicos al punto que necesita de su liberación, existen varios factores externos capaces de provocar esta estimulación química, la comida, el juego, la competencia límite y por supuesto la práctica sexual.

Cabe aclarar que, la adicción sexual, necesita de cualquier tipo de práctica sexual, los adictos al sexo pueden consumir pornografía, masturbarse, mantener repetidas relaciones sexuales con múltiples parejas de forma compulsiva, contratar servicios sexuales de personas desconocidas e incluso ser Voyeur.

La adicción al sexo generalmente es un comportamiento que es ocultado por quienes los sufren. Se ocultan con gran habilidad de sus seres más cercanos y es importante tener en cuenta que también puede alcanzar limites peligrosos y graves, como el acoso y la agresión, que puede pasar por la violación e incluso alcanzar el limite máximo, cometer homicidio.

La adicción al sexo es progresiva, en el caso de los consumidores de pornografía por ejemplo, comienza por películas o revistas porno más comunes, pero pronto necesitan subir los niveles, necesitando que ésta sea cada vez de naturaleza más explícita, y si tiene una pareja estable, ésta deja de ser objeto de amor para ser solamente objeto de satisfacción sexual, y como el adicto obviamente es cada vez mas irracional, es también cada vez más egoísta y esto lleva a que, muy difícilmente, una pareja pueda satisfacerlo.

¿Cuáles son sus causas?

Es muy importante diferenciar la hiperactividad sexual de la simple curiosidad sexual, las fantasías, tener muchas parejas, gustar de la pornografía, de fetiches, etc., no es un problema.

Es difícil para los profesionales hacer un diagnóstico, ya que el deseo sexual es muy variable entre los seres humanos e incluso la religión, posición social, parámetros culturales, etc., determinan lo que podemos considerar sexualmente aceptable y lo que no, lo que para algunos puede ser considerado una perversión para otro puede ser algo normal.

El consenso se alcanza entre los profesionales para definir las prácticas sexuales como adictivas, cuando no hay nada que logre satisfacer al individuo sexualmente y en consecuencia tiene problemas familiares, laborales, económicos, en fin se resiente una normal vida en sociedad. Además quienes están padeciendo el sexo como una adicción, no sólo, no encuentran la satisfacción, sino que, a menudo desarrollan un sentimiento de culpa e incomodidad y por lo tanto ocultan sus comportamientos, la insatisfacción sexual que es, la que los empuja a estimularse con frecuencia excesiva, genera también síntomas neurológicos y psicológicos.

Las causas pueden ser múltiples, por ejemplo un contacto demasiado temprano con la pornografía que deriva en una masturbación excesiva, que más tarde lleva a no correr el riesgo de ser rechazado por el chico o la chica objeto de deseo y continuar con la autosatisfacción, hasta que se vuelve adictiva.

Las víctimas de abuso infantil, abandono o quienes han sufrido como traumáticas sus primeras experiencias sexuales son más sensibles a sufrir estos trastornos.

Aquellos que sufren de trastornos de bipolaridad también son pasibles de tener episodios de hiperactividad sexual, ya que padecen de grandes variaciones en su libido, provocando a veces exceso de deseo sexual y otras ausencia anormal del mismo.

Adicción Sexual Femenina

Las mujeres adictas al sexo, muchas veces son más valorizadas por los hombres, ven esto como una ventaja para ellos. Sin embargo, es una enfermedad nerviosa y que se conoce comúnmente como ninfomanía, que termina por agotar a sus parejas, física y psicológicamente.

Se presume que un 6 % de la población sufre de adicción sexual y que, de ése número, un 2% son mujeres. Este trastorno en las mujeres, generalmente, está asociado a depresiones o faltas de afecto.

Por supuesto, y lamentablemente, las mujeres sufren aún más que los hombres la condena social que provoca este mal en quienes no comprenden que es una enfermedad y desde donde se origina.

Es así que el sentimiento de culpa y ocultamiento en las mujeres adictas al sexo, es aún más fuerte que en los varones, ya que socialmente se les permite ser más “promiscuos” que a las mujeres.

En conclusión ésta enfermedad es igualmente dañina en hombres y mujeres que la padecen directamente, o que la sufren sus parejas o compañeros sexuales, ya que, sin tratamiento, inevitablemente deriva, como casi todas las adicciones, en rupturas afectivas, familiares y sociales de todo tipo.

Como se Trata la Adicción al Sexo

Como para toda adicción es necesario hacer estudios para poder arribar a un diagnóstico completo del problema.

Es así que se deberán realizar exámenes neurológicos, endocrinológicos y psicológicos desde luego, para enfocarse en el tratamiento adecuado del problema que por supuesto tiene solución.

La mayoría de los especialistas consideran que el tratamiento debe estar guiado por un sexólogo, que evaluará si es necesario el uso de algún medicamento para bajar la excitación sexual excesiva, para luego poder comenzar una terapia psicológica progresiva, que le permita a la persona recuperar su deseo sexual normal y por lo tanto vivir su sexualidad sin exageraciones ni frustraciones, ya que como sabemos, es muy importante para el ser humano desarrollar una vida sexual saludable y plena.

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