Alexander McQueen
Foto cortesía de tags.thepop

Nace un artista

Lee Alexander McQuenn nació en Londres, Inglaterra, el 17 de marzo de 1969. Fue el más pequeño de seis hermanos, y a muy temprana edad comenzó a diseñar ropa para sus tres hermanas, dejando ver claramente su vocación y talento para la moda.
Fue a una escuela de varones donde pasaba su tiempo inmerso en sus cuadernos dibujando ropa de mujer. Una vez que tuvo edad comenzó sus estudios de diseño en el prestigioso colegio de arte y diseño, St. Martins, alternando con un trabajo en la prestigiosa firma Anderson & Sheppard, ubicada en la glamorosa calle Saville Row.

Años más tarde trabajó también las casas Romeo Gigli y Koji Tatsuno. Ni bien le fue posible comenzó su propia marca en un estudio ubicado en East London.
En octubre de 1996, luego de formar una clientela prestigiosa, en la que se encontraba la reconocida estilista Isabela Blow, ganó un premio como "Mejor Diseñador del Año".
Este reconocimiento le dio un nuevo impulso a su carrera y fue puesto a la cabeza del equipo de diseño de Givenchy. Al año siguiente, diseñó 4 colecciones para esa marca, y 2 para su propio estudio, y nuevamente fue galardonado como Diseñador del Año, título que compartió con John Galliano.

Al llegar el año 2000, la casa Gucci compró las acciones mayoritarias de la marca de McQueen, lo que le permitió desvincularse de las otras empresas para las que trabajaba y dedicarse únicamente a diseñar su marca con un estilo absolutamente propio, sin ningún tipo de limitación.
En el 2003 vio la luz el primer perfume de Alexander McQueen llamado Kingdom y la primera colección de ropa masculina, que sería presentada un año después en la prestigiosa pasarela de Milán.

De allí en adelante todo fue un camino al éxito. McQueen abrió casas en todas las capitales de la moda, presentó sus colecciones en la semana de la moda de París y fue calificado como un talento único en el arte del diseño, aunque de personalidad oscura, algo rebelde y polémica.

La Vida del Hombre

Desde muy joven Alexander McQueen reconoció su inclinación homosexual, de la que nunca dudó y siempre se mostró seguro y orgulloso.
McQueen es un ejemplo claro de que la confianza en uno mismo, permite hacer los sueños realidad. En el año 2000 contrajo matrimonio con el documentalista George Forsyth, y aunque el matrimonio duró sólo un año, ambos hombres mantuvieron una poderosa e indestructible relación de amistad.

Las personas más cercanas al diseñador lo describen como una persona obsesiva, muy trabajadora, amante de los círculos cerrados, con un profundo mundo interior, que sólo sus amigos conocían y alimentaban. Provocador por naturaleza, poseía la fuerza necesaria para enfrentar las consecuencias de su irreverencia llevada hasta al límite.
Todos aquellos que lo conocieron, describen a un gran ser humano, más allá del artista.

Nace un Mito

Alexander McQueen fue un transgresor, conocido como el Hooligan de la moda por su aspecto: cabeza rapada y borceguíes militares.
Montaba verdaderos espectáculos en las pasarelas para presentar sus diseños siempre extravagantes. Era un hombre moderno, que combinaba el diseño, con las últimas tecnologías, proporcionaba gran acción y movimiento vertiginoso para recrear escenarios acorde a sus diseños, un naufragio, un tablero de ajedrez con figuras humanas, su imaginación no tenía límites.
Con su toque gótico oscuro y sus líneas, cautivó al mundo e incluso a grandes estrellas como Björk y la popular Lady Gaga.

A pesar de lo bien que transcurría su carrera, tras la muerte de su madre, Alexander cayó en un pozo depresivo tan profundo que nunca pudo encontrar la salida.
Así fue que el 11 de febrero del corriente año fue hallado sin vida, en su piso ubicado en su ciudad natal, Londres. Sólo tres años antes su mentora y mejor amiga, también diseñadora exitosa y transgresora, Isabela Blow, se había suicidado.
Parece que McQueen no pudo resistir las grandes pérdidas de su vida y a los 40 años decidió suicidarse, privando al mundo de un futuro promisorio.

La Última Obra

Los entendidos califican a la última colección de McQueen, presentada en la semana de París, sólo unos días después de su muerte, como digna de una película futurista: Gran cantidad de minivestidos, con poderosos y coloridos estampados, llenos de volumen, y acompañados de botas de tacos altísimos y caña baja, de diseño fantástico.

La presentación fue más bien sobria, por obvias razones, pero el brillo, el cuero, el volumen en las faldas y hombros, la magnífica presencia de sus diseños crearon una pasarela magnífica.
Alexander McQueen creó una última y majestuosa colección, inspirada en ángeles y demonios, aquellos contra quienes luchó durante toda su vida.

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