Buenos Aires

La ciudad de Buenos Aires es tan sofisticada como una ciudad europea, con sus amplias avenidas, arquitectura colonial y decenas de cafés. Buenos Aires fue construida por inmigrantes franceses, italianos, españoles y los porteños (sus habitantes), estos últimos los cuales se consideran a sí mismos más europeos que sudamericanos.

La mejor época del año es la primavera, ya que durante las vacaciones de verano en Buenos Aires puede ser demasiado caluroso, así que es mejor viajar durante los meses de septiembre a noviembre, y otoño durante los meses de marzo a mayo. Los inviernos son suaves, pero esto es cuando la mayoría de la lluvia se precipita.

Que hacer en Buenos Aires

Los viajeros que caminan por sus frondosos parques y bulevares podrían ser perdonados por pensar que están en Madrid, París o Milán. Existen numerosas agencias de viajes y turismo que ofrecen diversas opciones de hospedaje y actividades como el tan famoso Tango. También existen excursiones por la ciudad, visitas a museos e incluso paquetes para pasar un fin de semana en el Delta del Tigre, lugar de descanso a orillas del río situado a 30 kilómetros del centro de Buenos Aires.

La ciudad también es un destino favorito para los amantes de la danza de América Latina. Para aquellos turistas que gozan del Tango y de la salsa toda la noche existen infinidad de opciones en cuanto a bares, clubes y discotecas. Aquí podrá encontrar mayor información sobre los cafetines históricos de Buenos Aires.

Para los amantes de las playas que viajan a Buenos Aires puede hacer excursiones a los balnearios de la costa del Atlántico al sur de la ciudad.

Historia de Buenos Aires

Buenos Aires fue fundada a orillas del Río de la Plata en 1570 y fue nombrado así en honor al santo patrón de los marineros para el buen viento o buen aire. La ciudad sigue siendo un remanso colonial de 200 años, mientras que los españoles concentraron su atención en el rico Perú.
Durante este tiempo, Buenos Aires se convirtió en un próspero centro para el contrabando entre Sudamérica y Europa.

El descontento con la dominación económica y política española escaló hasta el punto de ebullición y culminaron en la revolución de mayo de 1810 y finalmente a la independencia en 1816. Su historia, desde entonces, ha sido perseguida por los golpes militares y la mala gestión política, cuyas consecuencias son cada vez un mayor descontento con el gobierno y la pobreza generalizada, como es evidente en las barriadas en las afueras de la ciudad.

Esta turbulenta historia no ha conseguido frenar el espíritu indomable de los porteños, cuya pasión, alegría y vitalidad han forjado esta gran ciudad, un lugar en el que el fuego del alma de Evita y el encanto del tango soportan.

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