Polihidramnios

El Polihidramnios es una complicación del embarazo, que se caracteriza por la abundancia de líquido amniótico en el saco gestacional.

Se produce en el 1% de los embarazos y la mayoría de las veces se trata de polihidramnios leve a causa de una acumulación paulatina de líquido en el segundo trimestre. Pero hay un mínimo porcentaje de casos, en los que alrededor de las 16 semanas de embarazo aparece una acumulación muy abundante de líquido amniótico, que puede estar indicando la presencia de alguna enfermedad fetal, aumentando el riesgo de un parto prematuro, desprendimiento de placenta, rotura prematura de bolsa, problemas con el cordón umbilical, hemorragia materna postparto.

Síntomas

En los casos de polihidramnios leve los síntomas son prácticamente inexistentes, en tanto que en los más graves están:

  • Malestares abdominales
  • Dificultades respiratorias a causa de que el exceso de líquido en el útero ejerce presión sobre los pulmones
  • Dolor de espalda
  • Edemas en pies y tobillos

Causas

En muchos casos se desconocen con exactitud cuáles son las causas, sobre todo cuando se trata de polihidramnios leve. Mientras que en el 20% de los casos, se debe a un defecto congénito en el aparato digestivo del feto, lo que impide que trague el líquido amniótico (en condiciones normales el bebé traga algo del líquido amniótico y así se mantiene siempre el nivel estable del mismo) ocasionando así el exceso de éste. Entre otras causas no tan frecuentes están:

Diagnóstico

El ginecólogo podrá sospechar la presencia excesiva de líquido amniótico si el útero crece más de lo normal y mediante la realización de una ecografía denominada Índice de Líquido Amniótico (ILA), determinará si hay o no exceso de líquido en el saco amniótico, que consiste en medir la profundidad del fluido y si esta es superior a 24 centímetros entonces se trata de polihidramnios.

Tratamiento

Para empezar será necesario realizar ecografías más exhaustivas, un ultrasonido de alta resolución, que confirmen o descarten defectos congénitos, síndrome de transfusión fetal (en los embarazos múltiples). También puede ser preciso (dependiendo de la altura desembarazo) una amniocentesis para descubrir posibles alteraciones cromosómicas y análisis sanguíneos para detectar diabetes gestacional.

Los casos de polihidramnios leve se resuelven sin requerir ningún tipo de tratamiento, especialmente cuando los estudios sobre la vitalidad del feto y la madre son normales. Tampoco es necesario en los casos en que se corrige el problema que origina el exceso de líquido amniótico, como por ejemplo en la diabetes gestacional, hacer más tratamiento que el indicado para controlar la diabetes.

Las embarazadas con polihidramnios deberán ser controladas muy de cerca y realizarse ecografías semanales para vigilar los niveles de líquido, estudios para constatar la salud del feto y para descartar señales de parto prematuro. En aquellos casos en que la mujer sienta grandes molestias a causa de la abundancia de líquido, puede realizarse una amniocentesis, a fin de extraer el exceso de líquido amniótico. También se hará un seguimiento muy estricto del trabajo de parto, ya que a causa del exceso de líquido hay mayor riesgo de que exista prolapso de cordón o desprendimiento prematuro de placenta. Estas dos complicaciones requieren de la realización de una cesárea. Asimismo es preciso el seguimiento de cerca del posparto, ya que hay más riesgo de que exista hemorragia a causa de la distensión uterina.

Para prevenir el polihidramnios y otras complicaciones durante el embarazo, es fundamental controlarse regularmente y atender todas las indicaciones del ginecólogo.

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