Trombofilia y embarazo
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La Trombofilia es una anomalía de tipo congénito que se adquiere genéticamente y que incide sobre la coagulación sanguínea.

Las personas con esta patología, son propensas a coagular su sangre frecuentemente y, esto supone un riesgo muy elevado para la salud. Los coágulos pueden alojarse en un órgano vital o romperse en su tránsito por el sistema circulatorio, lo que puede acarrear problemas de salud de extrema gravedad.

Trombofilia y embarazo

Si bien en si misma y con carácter general no supone un impedimento para llevar una vida absolutamente normal, si puede suponer una seria complicación llegado el momento del embarazo, tanto para la madre como para el hijo.

Tipos de Trombofilia:

  1. Hereditaria
  2. Se provocan por un problema genético. Se traspasa de padres a hijos y se produce por la deficiencia en la cantidad de proteínas que componen la sangre. A este tipo de déficit se le denomina “déficit de Antitrombina III, proteína C y proteína S.

  3. Adquirida
  4. Se presenta como una anomalía en el funcionamiento del sistema inmunológico. Se presenta como una falta de anticuerpos que alteran la coagulación.

  5. Compleja
  6. Este tipo de Trombofilia cuenta con un componente ambiental y otro hereditario. Alteran el metabolismo y afectan a la coagulación.

Las personas con Trombofilia deben prestar una atención especial a dos síntomas específicos:

  1. Trombosis
  2. Embarazo

La trombosis se puede presentar en cualquier momento y en cualquier parte del organismo por lo que los síntomas son variables y dependen de la parte del cuerpo afectada.

  • Mayor incidencia de abortos recurrentes
  • Muerte fetal intrauterina
  • Retraso del crecimiento fetal
  • Preeclampsia
  • Desprendimiento de placenta

Riesgos para la mujer

El principal riesgo vinculado con la Trombofilia, se circunscribe a la mayor incidencia de muerte fetal intrauterina. Es por este motivo que el control del embarazo de una mujer portadora de Trombofilia será mucho más exhaustivo que habitualmente.

Adicionalmente, el problema secundario inherente se centra en la presión arterial y su control.

Estadísticas

Entre un 3% y un 6% de la población femenina puede presentar Trombofilia, no es por lo tanto una enfermedad frecuente y, si hablamos de Trombofilia hereditaria, el riesgo aún es menor llegando apenas al 1%.

Prevención

Si una mujer presenta un historial de abortos reiterados o embarazos con complicaciones vinculadas a los problemas de presión arterial, tiene un riesgo del 80% de presentar Trombofilia. Este riesgo se puede llegar a reducir hasta un 20% con el tratamiento adecuado.

Tipos de tratamiento

Con carácter general, existen dos tipos de tratamiento para las mujeres embarazadas portadoras:

  1. Uso de ácido acetilsalicílico
  2. Uso –en dosis reducidas- de heparina

Con este tratamiento los riesgos de coagulación disminuyen drásticamente.

Conclusiones

La utilización de uno u otro, depende fundamentalmente del historial clínico de la madre.

Si se está pensando en quedar embarazada y se es portadora de Trombofilia, lo más aconsejable es ponerse en manos de un profesional. Tanto si es el primer embarazo, como si ya hay un historial previo. El tratamiento es la única forma de minimizar el riesgo para tanto para la mamá, como para su futuro bebé.

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