Dejando los pañales

Tras aproximadamente un año y medio de cambiar pañales con una frecuencia media de cinco a diez veces al día, llega el ansiado momento en el que nuestro hijo está preparado para controlar sus esfínteres y es el momento indicado para proceder a la retirada del pañal. Es todo un problema para los padres y el niño que siente comenzar una nueva etapa en su vida.

Retirar el pañal es el comienzo de un nuevo desafío en la vida de los niños. Este proceso no debe acelerarse ni suponer una tensión para el niño, no se debe tener prisas ni pretender que el se lleve a cabo de un día para otro.

La constancia y la paciencia son claves en este proceso en el que, al igual que Pavlov, la repetición constante de rutinas, es lo que crea los hábitos necesarios para que nuestro hijo esté preparado para ir solo al baño.

Conviene tener presente que la rapidez para lograrlo depende de cada niño, no obstante con paciencia siempre se logra sin mayores complicaciones en un plazo de tiempo aceptable que puede oscilar entre 1 y 3 meses para lograr un control pleno, diurno y nocturno.

El método

Con las dos premisas básicas presentes, constancia y el ritmo de cada niño, es fácilmente deducible que no existe un método único para la retirada del pañal.

No obstante, existen ciertas pautas comunes a todos los casos que conviene realizar de una forma ordenada y siguiendo una pauta constante que garantice el éxito.

Momento ideal

Para comenzar, es importante hacer coincidir la retirada del pañal con el inicio de la época estival. El comienzo del clima cálido nos supondrá un ahorro considerable, no solo en términos económicos por la rompa manchada sino también, en preocupaciones por que el niño coja frío al permanecer mojado debido al clima invernal.

Se suele comenzar con la retirada del pañal escalonada, comenzando por la retirada diurna para posteriormente, cuando el control de esfínteres diurno esté avanzado o incluso logrado, pasar a la retirada nocturna.

El siguiente paso consiste en establecer la frecuencia con la que llevar al niño al baño y sentarlo un par de minutos, lo más recomendables es empezar por un tiempo corto, entre media hora y una hora, dependiendo de la ingesta de líquidos y del éxito de la vez precedente.

Al contrario de lo que se suele hacer frecuentemente, es absolutamente inútil preguntar al niño si tiene ganas de ir al baño constantemente, los niños no tienen creado el surco que les avisa de esa sensación, es precisamente lo que se está creando con la retirada del pañal, por lo tanto, establecer la frecuencia y cumplirla, puede acelerar el proceso que se centra en la premisa básica de estímulo-respuesta.

La noche

Una vez logrado el control durante el día, la retirada del pañal nocturno se realiza con mayor facilidad, el niño ha adquirido la costumbre de sentir su necesidad a tiempo para darle solución por lo que, aunque el hábito durante el sueño es distinto, el niño comprende lo que debe hacer y piensa en ello de forma consciente antes de dormir.

La frecuencia durante la noche disminuye, al igual que los adultos los niños realizan menos visitas al baño durante la noche y, hasta es posible que no sientan necesidad en toda la noche sin que esto sea anormal.

Una frecuencia adecuada para este proceso podría ser cada dos o tres horas de sueño.

La edad

El año y medio es la edad típica para dejar el pañal. Aunque hay niños que lo logran antes y muchos, lo logran a los 2 años o, incluso, más.

Nostalgia y libertad

Una vez que se logra retirar el pañal se sentirá una mezcla de nostalgia y felicidad, por un lado se establece una máxima invariable, nuestro hijo ha dejado de ser bebé y, por el otro, la retirada del pañal aporta libertad tanto para la madre como para el hijo y es un momento de felicidad familiar que habla del sentimiento profundo y maravilloso de “trabajo bien hecho” que supone ver como avanza el ciclo de la vida y, nuestro hijo, avanza con él.

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