Proteger la piel del bebé del sol

La piel del bebé es extremadamente delicada y debe protegerse muy bien de la exposición al sol, ya que si bien éste es muy beneficioso, saludable (ayuda a sintetizar la vitamina D, importante para el crecimiento y para prevenir el raquitismo) y una fuente inagotable de vida, también puede ser sumamente contraproducente si se toma en exceso.

Proteger a los niños hasta los 18 años con un protector solar con un factor mayor a 15, reduce hasta en un 80% las posibilidades de sufrir cáncer de piel y fotoenvejecimiento de adultos, ya que los nocivos efectos del sol sobre la piel son acumulativos.

Para que un bebé o niño pequeño se queme la piel con el sol, no es necesario que pase muchas horas expuesto a éste, 20 minutos de exposición directa son suficientes para que se produzca una quemadura de consideración. Pero también hay que tener particular cuidado los días nublados, ventosos o fríos, o cuando el niño no está directamente expuesto al sol pero sí al aire libre.

Algunos consejos para proteger al bebe del sol

  • Los bebés menores a 6 meses no deben ser expuestos al sol
  • Evitar que los bebés estén expuestos al sol por períodos muy largos de tiempo
  • Para sintetizar la vitamina D luego de los 6 meses del bebé, 5 o 10 minutos al sol son más que suficientes
  • Los bebés luego de los 6 meses deben ser protegidos con protector solar con filtro UVB y UVA superior a 15, 30 o directamente bloqueador (pantalla total) si van a estar expuestos al sol o al aire libre
  • Los protectores solares escogidos deben estar dermatológicamente testeados y ser resistentes al agua (waterproof)
  • En los bebés de piel clara, cabello claro y lunares, se deberá utilizar un protector solar con mayor filtro y extremarse los cuidados al sol, ya que son mucho más propensos a sufrir serias quemaduras y cáncer de piel porque su piel es muchísimo más delicada
  • Debe extenderse una cantidad generosa de protector o pantalla solar cuidadosamente por todo el cuerpo del bebé, incluyendo las orejas y los pies, 30 minutos antes de la exposición al sol o al aire libre
  • No exponer al bebé al sol entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde
  • Volver a aplicar protector o pantalla solar cada dos horas, o antes si suda mucho o cada vez que tome baños muy largos de mar, río o piscina
  • Si se concurre a la playa o el río, llevar sombrilla o carpas especiales para que el bebé o el niño pueda estar debajo protegido de los rayos solares
  • Ofrecer líquidos al bebé para mantenerlo hidratado, ya que estando expuesto a altas temperaturas es más probable que se deshidrate. Si toma leche materna no es necesario darle otros líquidos, pero de lo contrario, es preciso ofrecerle algún jugo de frutas o simplemente agua fresca
  • Colocar siempre un gorro al bebé preferentemente con visera o ala ancha, así protege su rostro y dejarle puesta una remera clara y ligera de algodón (o de alguna otra trama cerrada que impida que los rayos solares la atraviesen)
  • Colocar siempre gafas de sol con un buen filtro solar (adquirirlas en ópticas debidamente autorizadas) para proteger su ojos de los efectos nocivos del sol

Por último es muy importante recordar que los bebés que aún no pueden desplazarse por sí mismos y los niños más pequeños que tal vez no se dan cuenta del calor excesivo al que están siendo expuestos, dependen totalmente de sus padres o adultos responsables a cargo, para que los cuiden debidamente de los negativos efectos que puede tener el sol sobre su piel.

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