Tai Chi Chuan

Como nace el Tai Chi

Según la leyenda, el monje taoísta Zhang San Feng, sentado en el patio de su casa, observó el ataque de una cigüeña hacia una serpiente y los movimientos que realizaban ambos animales.
Luego de meditar largamente y estudiar los movimientos que se generaron en la lucha animal, entendió como combinar lo suave y flexible de unos movimientos, con lo fuerte y firme de otros, así nació el Tai Ji Quan, hace aproximadamente 1500 años.

Pero sólo hace 300 años, el Tai Ji comenzó a tomar la forma que conocemos en la actualidad. Muchos maestros y guerreros colaboraron en el desarrollo de esta disciplina, uno de los más destacados fue el comandante de Wenxian, distrito de China, Chen Wang Ting.

Los constantes ataques e invasiones sufridos por China, colaboraron mucho en la propagación de todas las artes marciales entre los pobladores, no sólo los guerreros, sino todo el pueblo chino. Hasta ese entonces las artes marciales ponían el acento en los movimientos veloces y golpes fuertes, pero poco a poco se estableció un nuevo estilo que sometía los movimientos fuertes a través de movimientos suaves.

Las variaciones técnicas se basaban en cuatro principios elementales: imponer la calma por sobre la excitación, la suavidad contra la dureza, la lentitud contra la rapidez y por último, la convicción de que una sola técnica puede enfrentarse a muchas.
Durante el último siglo la técnica evolucionó hacia movimientos más armónicos, suaves y relajados, los movimientos más violentos y fuertes desparecieron.
También comenzó a dársele valor de terapia a esta técnica, como una práctica vigorizante que puede ser realizada por hombres y mujeres de cualquier edad, incluso niños.

La práctica y los beneficios

El Tai Chi básicamente busca que seamos capaces de entendernos y percibirnos igual que niños pequeños, dejando de lado rigideces y tensiones, permitiéndonos alcanzar movimientos más libres y naturales, integrando el cuerpo de forma estructural y energética.

A simple vista vemos en la práctica de Tai Chi, una serie de movimientos circulares y lentos, pero es mucho más que eso. A medida que se adopta al Tai Chi como una práctica regular, no sólo se consigue un completo bienestar psicofísico, sino que se transforma en una total filosofía de vida mucho más saludable. La característica más sobresaliente de esta práctica es que no exige un esfuerzo físico desgastante, al ser tan suave puede ser practicada incluso por niños y adultos mayores, sin riesgo para la salud.

El objetivo primordial del Tai Chi es la búsqueda del equilibrio perdido a través de una combinación del trabajo de mente, cuerpo y espíritu, mejorando la postura física y ayudando a eliminar tensiones tanto físicas como mentales, todo esto partiendo de un buen manejo del flujo de energía de cada uno. El Tai Chi conduce hacia la obtención de beneficios que el practicante puede sentir a través de una sensación de bienestar generalizado.

Son notables las mejoras en pacientes que padecen enfermedades crónicas, en el alivio del dolor óseo y muscular, proporcionando una mejor calidad de vida.
El Tai Chi también ayuda mucho a lograr buena postura y a mejorar el manejo de la respiración, alcanzando una forma de respirar uniforme, con ritmo y mucha calma, redundando en tranquilidad de mente, cuerpo y alma.

El objetivo principal es que el practicante logre sentirse como una unidad y para eso se utiliza una herramienta llamada el Aquí y Ahora.
La herramienta toma en cuenta que el cuerpo humano siempre está sujeto al aquí y ahora, y la cabeza puede vagar por el tiempo y espacio. Esta disociación, en ocasiones, no es beneficiosa. A veces el hombre tiende a escapar del tiempo presente, único tiempo que puede “controlar”, huyendo de las responsabilidades y agobios de la vida diaria, a través de la negación, del alcohol, las drogas, quedándose en el pasado, tiempo que ya fue y no puede ser modificado, o viajando hacia el futuro y suponiendo lo que será.
Con estos comportamientos el ser humano se pierde la posibilidad de controlar y disfrutar del único tiempo que no le es esquivo, el ahora, que es el único pasible de ser modificado por propia voluntad.

La idea no es dejar atrás lo aprendido o los sueños futuros, sino ser capaces de desarrollar nuestra humanidad presente aquí, el Tai Chi pretende desarrollar a pleno la maravillosa capacidad atencional que el ser humano posee.
De esta forma se está consciente de uno y de los otros. En conclusión la práctica del Tai Chi lleva indefectiblemente a lograr vivir en eje.

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