juegos

El juego es esencial para el desarrollo físico y mental del bebé. No hay nada que lo haga más feliz que jugar. A través del juego descubre el mundo que lo rodea, se relaciona e interactúa con él. Por medio del juego investiga su entorno. Jugar es la única manera que tiene para aprender, experimentar, investigar y conocer. Por ello es una parte fundamental en su desarrollo integral.

El juego le ofrece la posibilidad de tener experiencias que respondan a distintas necesidades según su etapa de desarrollo. En los juegos de bebé no existen reglas, son espontáneos, libres. Lo importante es jugar, no cómo hacerlo. Si el bebé se divierte y es feliz mientras juega, está bien.

Juegos prácticos y motivadores según la etapa de desarrollo

De 0 a 4 meses

Para los bebés de menos de 4 meses, el centro de interés exclusivo es su madre. Sus sentidos son receptivos a todos los estímulos que provengan de ella: Su voz, su mirada, su olor, su tacto. Es en este contacto físico de piel con piel, que está la base para el buen desarrollo del bebé. Los juguetes que llamarán su atención en estos primeros meses, son los que estimulen sus sentidos.

  • Mordillos suaves
  • Objetos coloridos, brillantes y con diferentes texturas
  • Móviles musicales

4 a 6 meses

Aproximadamente a los 4 meses, los objetos comienzan a funcionar como símbolos. Su cuerpo le permite un mayor desplazamiento para acercarse a ellos. A partir de aquí la actividad lúdica ha empezado. El bebé empieza a explorar los juguetes con sus manos y su boca.

  • Ofrecerle objetos y juguetes coloridos de diferentes texturas, formas y materiales
  • Darle objetos y juguetes sonoros
  • Jugar con él a las escondidas. Escondiendo algún juguete u objeto detrás de una sábana o mismo escondiéndose uno. Este es el primer juego estructurado al que va a jugar el bebé. Más adelante él comenzará a tirar cosas al suelo para que se las alcancen. En ambos casos, el bebé experimenta situaciones de pérdida a las que en el futuro deberá enfrentarse: pérdida de un juguete, ausencia de su madre, etc. El “aparecer y desaparecer” es un buen juego que se puede practicar durante todo el desarrollo evolutivo del bebé

De 6 a 8 meses

Alrededor de los seis meses, el bebé descubre que hay objetos que tienen huecos, hendiduras, donde insertar otros objetos más pequeños. Los juegos de encastre son los ideales para este período. También a esta edad comienzan a voltear cuando están acostados boca arriba y los padres pueden favorecer el desarrollo psicomotor y la motricidad gruesa del bebé ayudándolo a que lo logre.

  • Enseñarle que las llaves entran en la cerradura
  • Ayudarlo a colocar un bol chico dentro de uno más grande
  • Facilitarle juegos infantiles de encastre y guiarlo (de goma, de plástico, etc.)
  • Colocar sobre la cama una toalla o una sábana y acostar encima al bebé, tomarla por uno de los extremos laterales para hacer que el bebé gire (cuidando siempre de que los movimientos sean suaves) sobre ella. En todo momento es importante demostrar alegría para transmitirle que es un juego, algo divertido. De este modo el bebé va a ir adquiriendo confianza y de a poco irá girando por sus propios medios

Entre los 8 y los 9 meses

Entre los 8 y los 9 meses el espacio de acción, exploración y de juego se amplia, debido a la adquisición de la capacidad motora para gatear.

  • Colocar colchonetas en el suelo para jugar con él
  • Colocarse en el suelo con el bebé y gatear a su lado
  • Despejar el entorno para ampliar el espacio de desplazamiento del bebé
  • Colocar juguetes y objetos interesantes en las proximidades para motivarlo a llegar a ellos

De 10 a los 12 meses

La adquisición de la marcha y la posibilidad de desplazarse implica libertad e independencia de los padres, así como posibilidades de nuevos juegos y descubrimientos.

  • Colocar los muebles de modo que si aún se agarra para desplazarse, tenga que dar algunos pasitos de uno a otro para conseguir apoyo
  • Dejarlo en un rincón, alejarse un poquito y animarlo a acercarse a uno
  • Jugar con él a caminar y dar pequeñas patadas a una pelota de goma

Estas son simples pautas, sugerencias. Cada padre e hijo implementará juegos y actividades que les resultan interesantes y placenteras a ambos. Lo importante es que los padres dediquen momentos a jugar con el bebé. Muchas veces se compran juguetes caros, sofisticados y los niños no les prestan atención. En cambio, una simple caja de cartón puede ser un excelente juguete que los estimula y ayuda a desarrollar sus potencialidades; más aún si sus padres comparten ese instante con ellos.

El juego beneficia la comunicación y fortalece las relaciones entre los padres, familiares y el bebé. Además es un buen medio para transmitir valores, costumbres, tradiciones culturales, etc. El bebé disfruta mucho mientras juega con sus padres, porque además del placer del juego en sí, está la atención y dedicación que ellos le están brindando en ese momento.

Es fundamental respetar el tiempo del bebé. Es el adulto el que debe acompasarse a los tiempos del bebé, sin presiones ni apuros. El bebé va a responder al estímulo cuando se sienta más cómodo. El juego debe ser una actividad placentera, de disfrute, tanto para el bebé como para sus padres, en la que los vínculos se estrechen y se manifieste el gran amor que hay detrás de cada instante que se comparte.

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