Consejos para un buen matrimonio

Todas las personas cuando comienzan una relación de pareja, están sumamente enamoradas, en la cima, desbordantes de felicidad y piensan que esos sentimientos van a durar eternamente. Sin embargo, en los hechos las cosas son bien diferentes; la felicidad no es algo que se alcanza y se conserva para toda la vida, sino que es una suma de pequeños instantes, momentos felices, que juntos hacen que una persona se sienta plena junto a otra. En la pareja una vez que pasa ese enamoramiento del principio, que esas mariposas en el estómago desaparecen, lo que queda es el compañerismo, es ese amor que al igual que a una planta, hay que cuidarlo y regarlo para que crezca, se fortalezca y continúe vivo.

Muchos piensan que las parejas funcionan o no y que todo es tan simple como eso. Pero lo cierto es que un matrimonio para que funcione y perdure, debe ser cuidarlo; la relación de pareja es una construcción de dos personas que van hacia un mismo lado, con un mismo fin. Es dar y recibir, es estar y que estén, es perdonar y que te perdonen, es un ida y vuelta permanente

Para construir una relación de pareja sólida es preciso tener en cuenta algunos aspectos:

  • Cada miembro de la pareja, debe lograr cortar el cordón umbilical con su familia de origen, es decir, que se separe emocionalmente lo necesario y suficiente como para llegar a una identidad propia, diferente a la de sus progenitores, hermanos, etc. Muchas veces las personas cuando emprenden una vida de pareja, sin darse cuenta o por seguir un modelo conocido, siguen los pasos de sus padres y pretenden que la familia que están construyendo sea la copia fiel de la de éstos. Esto es un gran error, muy común, porque aquí comienzan las disputas, cada miembro de la pareja viene con una carga emotiva familiar propia, que intenta imponer sobre el otro. Por ello, es conveniente poder separarse, independizarse, además de físicamente, emocional y psicológicamente de la familia de uno, para poder construir una identidad común a la pareja y a la nueva familia que se está gestando

  • Priorizar el diálogo y la comunicación. Hablar, expresar los sentimientos, las ideas, creencias, desconformidades, enojos, es sumamente importante en cualquier relación más aún cuando se trata de una pareja que convive y se enfrenta diariamente a esas pequeñas cosas que pueden hacerse enormes sino se conversan en conjunto

  • Construir una convivencia en la que cada miembro de la pareja respete la identidad, intimidad y autonomía del otro, poniendo límites claros para que esto suceda y no existan malos entendidos

  • Otorgarle un lugar de privilegio a la vida sexual de la pareja, preservándola de intromisiones familiares, laborales y de la nefasta rutina. Para ello, es preciso darse un tiempo y un lugar para encontrarse íntimamente con la pareja, aunque haya hijos y practicar activamente la sexualidad, agregándole todos los condimentos que sean necesarios, siempre que ambos estén de acuerdo, para reavivar la pasión y maximizar el placer

  • Proteger y preservar la intimidad y unión de la pareja cuando llegan los hijos. En los matrimonios con hijos, es fundamental resguardar la relación de pareja de los hijos, de modo que esta siga fuerte y sólida. Muchas veces cuando llegan los hijos se deja de lado, se posterga la vida íntima de la pareja y eso de a poco va desgastando el matrimonio

  • Enfrentar las crisis y adversidades juntos, manteniendo fuerte el vínculo, la confianza y el compañerismo. En situaciones difíciles es cuando muchas parejas se unen más y se fortalecen o se destruyen. Cada miembro de la pareja debe poder apoyarse en el otro para salir delante de cualquier dificultad

  • Mantener una actitud positiva y conservar el buen humor hasta en los momentos más oscuros, de modo que las cosas sean más sencillas y la vida más divertida. Reírse es muy beneficioso, es un método sumamente económico de verse bien y más joven

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