El temor de los niños a Santa Claus

Se aproximan las celebraciones navideñas y con ellas la ansiedad de los más pequeños por la llegada de Santa Claus con los regalos. Mientras en algunos niños esto genera alegría, en otros, causa mucho nerviosismo, temor y malestar.

Las razones por las que los niños temen a Santa Claus

  • La magia y el misterio que enmarca la Navidad y la figura de Santa Claus pueden llegar a causar cierto temor, sobre todo en niños de entre 3 y 4 años de edad. Entre las causas de ello están el tamaño del personaje (gordo enorme), su barba blanca que oculta el rostro y el fuerte color rojo de su traje. Todo ello puede llevar a que el niño llore asustado ante su presencia cuando lo ven en algún centro comercial o los visita en el colegio
  • Además está el hecho de que Santa entra a las casas escondido, sin que nadie lo vea y eso es muy parecido a cómo lo hacen los ladrones. Esto resulta muy inquietante, especialmente en aquellos países en los que llega mientras los niños duermen
  • El que Santa Cluas sepa y vea todo sobre cómo se comportan los niños para ver si cumple con su lista de deseos o no, les genera a ellos cierta desconfianza que se traduce en miedo
  • El hecho de que Santa Claus llegue a todos los niños del mundo en una sola noche, él sólo sin ayuda resulta un poco sospechozo
  • Cómo ayuda a que los niños le pierdan el miedo a Santa Claus

    Lo más importante es que los adultos comprendan que el mido del niño es algo natural, un estado de alerta, una reacción de adaptación ante una situación de peligro, de amenaza ante lo desconocido. Por ello, no forzarlo a acercarse a hablar con Santa, a darle un beso o entregarle la cartita si no lo desean y demuestran temor.

    Cuando se está en un centro comercial o lugar donde está Santa y el niño demuestra temor, alejarse del lugar donde se encuentra, al tiempo que se consuela al niño abrazándolo y conteniendo con mucho amor. La idea es transmitirles calma, confianza y seguridad para que ese miedo se vaya. Hacerles saber con palabras y gestos que se los entiende.

    No todos los niños reaccionan igual, ni les lleva el mismo tiempo perder el miedo a Santa. Pero a medida que crecen y maduran, esos miedos van despareciendo lentamente y van incorporando a esa figura como algo más familiar.

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