El síndrome de la felicidad aplazada

El síndrome de la felicidad aplazada, síndrome de la vida pospuesta en psicología llamado síndrome de procrastinacion, se trata de posponer cosas para después, ya sea cosas importantes o no. Tareas cotidianas como planchar, hacer las compras u otras más trascendentes como dejar a una pareja o un trabajo que no te hace feliz.

Es muy común en personas con determinadas patologías de salud mental como los obsesivos, fóbicos, dependientes o depresivos. El obsesivo, por ejemplo, pospone porque no sabe cuál es la mejor elección; el fóbico porque tiene miedo de las consecuencias de su decisión; el dependiente deja la decisión en manos de otro y al depresivo sus pensamientos oscuros no le permiten ver más allá como para tomar una decisión.

Desde la psicología se ha propuesto el término personalidad procrastinadora, pero los intentos han sido fallidos, ya que no se la considera en la práctica clínica sino como un síntoma más de un problema mayor subyacente.

Todos dejamos todo el tiempo cosas para después, priorizamos y posponemos y en general postergamos aquello que nos disgusta, que nos da pereza. El problema es cuando eso que aplazamos, es algo realmente importante y puede mejorar nuestra vida o cuando permanentemente se difiere aquello que puede hacerte feliz hoy, por temor a no alcanzar el bienestar futuro. Aquí se habla de síndrome de felicidad aplazada.

El psicólogo Timothy Pychyl, de la Universidad de Carleton, en Ottawa, dice sobre esto:

Es una forma negativa de diferir algo: provee un alivio en el corto plazo, pero es una decisión equivocada porque genera un ciclo de estrés e infelicidad.

En 2004 Clive Hamilton realizó un informe titulado “The deferred happiness syndrome” (síndrome de la felicidad diferida) que fue publicado por el Instituto de Australia, en el que analizó como las largas jornadas laborales en trabajos donde las personas no se sienten satisfechas, favorece este síndrome en favor de una vida futura mejor y vio que afectaba al 30% de los australianos.

La vida moderna y el constante correr detrás de algo que nunca se alcanza

La vorágine de la vida actual atiborrada de obligaciones, no deja demasiado tiempo para el disfrute. El vivir detrás del consumismo, la constante insatisfacción, conduce a siempre querer más y la única manera de conseguirlo es trabajar muchas horas, aunque ello signifique sacrificar bienestar. Es decir, se sacrifica el presente en pos de un futuro mejor. El Problema está en que no siempre esto es tan lineal. En muchos casos, ese mañana no es el soñado y el sacrificio no siempre vale la pena, ya que se pierden momentos valiosísimos que no vuelven.

Paradójicamente en la actualidad, en un mundo de grandes avances tecnológicos, donde existen teléfonos inteligentes, robots que sustituyen labores humanas y demás, nunca se tiene tiempo suficiente para el disfrute y siempre se está corriendo detrás de algo que jamás se alcanza.

La felicidad o el bienestar, aunque sea una frase hecha, es algo que está en el interior y no en el exterior, no está en el tener sino en el ser. Solo entendiendo esto e intentando buscar un sano equilibrio entre la cultura del consumismo en la que estamos inmersos que nos impulsa a correr detrás de la zanahoria y algún método que minimice el estrés y la ansiedad como meditación o yoga, se puede alcanzar el bienestar.

Consejos para afrontar el síndrome de la felicidad aplazada

  • Dedicar tiempo a aquello que aporta felicidad: buscar un equilibrio entre las obligaciones y el tiempo para el placer, los afectos y el esparcimiento.
  • Atreverse a tomar decisiones: pensar cada día si se está haciendo algo para ser feliz. Si no es así, es momento de comenzar a hacerlo, a modificar las cosas, a tomar decisiones que te acerquen a aquello que te hace sentir bien. Los cambios tienen que hacerse hoy, porque mañana quizás sea tarde.
  • Atreverse a nuevas experiencias y desafíos: proponerse hoy comenzar a trabajar en aquello que se desea. Por ejemplo, si siempre quisiste tirarte en paracaídas, pero nunca te animaste o encontraste la oportunidad, es el momento. Aunque den miedo y te saquen del confort, los nuevos desafíos te mantienen vivo.
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