Las etapas

En el embarazo ocurren diversos cambios físicos y psicológicos trascendentales, los que comúnmente son reconocidos de mejor forma en la medida en que transcurre el primer trimestre.

Los cambios que experimenta la mujer durante esta etapa se deben a la adaptación del funcionamiento orgánico de la mujer, pues conforme el hijo va creciendo en el vientre materno, ésta va cansándose más rápido, sintiendo malestares, antojos, sueño, entre otras cosas, lo que es absolutamente normal en la mayoría de las veces.

En el primer trimestre del embarazo nos encontramos con cambios físicos tales como:

  • Ausencia de la menstruación
  • Aumento del volumen y la sensibilidad en los pechos
  • Sensación de cansancio y sueño excesivo
  • Pigmentación más oscura de los pezones
  • Aumento de peso (uno o dos kilos)
  • Aumento del tamaño del útero
  • Aumento de las secreciones vaginales
  • Molestias en la pelvis
  • Mayor frecuencia en los deseos de orinar

En lo psicológico, los cambios que sufre la mujer embarazada se asocian directamente al plano de las emociones, por lo que es recurrente ver cambios drásticos del humor en quienes están esperando un hijo, así como también una evidente inseguridad que se deja entre ver tras las ansiedad muchas veces por consumir una mayor cantidad de alimentos. Cuando llega el segundo trimestre, las cosas tienden a estabilizarse un poco y las sorpresas dejan de ser un problema. Es normal también que durante este primer trimestre la mujer experimente cambios en el pelo y las uñas, pues gracias al funcionamiento de las hormonas, crece más rápido el pelo y se cae menos, pero no es nada anormal.

El segundo trimestre viene marcado por una sensación de mayor seguridad en las mujeres y además en la posibilidad de percibir los movimientos del bebé, lo que añade un grado de conexión para con el niño mayor, así como también una mística especial con el proceso por el cual se atraviesa. El aumento de peso llega a unos cuatro kilos aproximadamente, y las molestias habituales se pueden mencionar son: ardor estomacal, congestión nasal, una línea debajo del centro del abdomen y la pérdida del talle.

Aún cuando la mujer afronta cambios físicos interesantes, en el plano psicológico de este segundo trimestre comienza a mostrar sentimientos positivos y una sensación de fortaleza difícilmente comprendida por un hombre.

Llegado el tercer trimestre, y con eso la etapa decisiva en el desarrollo del hijo que está por nacer, se aumentan entre 3 y 5 kilos aproximadamente, el cansancio se eleva exageradamente en algunos casos y los dolores de espalda son parte del día a día de la mujer embarazada. La frecuencia en los deseos de orinar es recurrente, aumenta la transpiración y como factores psicológicos interesantes ya no se sueña con la idea de tener un hijo, sino más bien se desea con mucha fuerza el tener a este pequeño bebé rápido, razón por la cual existe una sensación de temor y embargo ante la posibilidad de padecer algún problema, sobre todo en las mujeres que afrontan su primer embarazo.

Al momento del nacimiento, la recepción y comunicación existente entre el bebé y la madre es parte de un legado innegable, pues hay que reconocer que, sin perjuicio de existir un vínculo especial entre el padre y su hijo, las nuevas madres se relacionan, entienden y sienten de otra forma completamente distinta a como lo hace el hombre.

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