Enfermedad de Legg-Calve-Perthes

Se cuando no llega suficiente sangre a la cabeza femoral de la cadera, provocando la muerte del hueso. En general ocurre en varones de entre 4 y 10 años de edad y si bien suele dase solamente en una de las caderas, puede afectar a ambas.

El suministro de sangre retorna tras algunos meses y produce nuevos osteocitos, los que remplazan gradualmente el hueso muerto en un lapso de 2 o 3 años.

Síntomas

El primer síntoma en aparecer es a cojera, en general sin dolor aunque puede en algunas ocasiones haber dolor leve intermitente.

Otros síntomas incluyen:

  • Rango limitado del movimiento
  • Rigidez en la cadera
  • Dolor persistente en el muslo o la ingle
  • Atrofia en los músculos de la parte superior del muslo
  • Dolor en la rodilla
  • Acortamiento de la pierna o piernas del largo diferente

Tratamiento

El tratamiento tiene como objetivo mantener la cabeza femoral de la cadera dentro del acetábulo. Para ello, la clave es corroborar que la cadera tiene un buen rango de movimiento. En algunos casos, se utilizan férulas para lograr la contención.

Los antiinflamatorios como el ibuprofeno y la fisioterapia, ayudan a mejorar la rigidez en la articulación de la cadera. Cuando hay dolor o la cojera se agrava, bajar de peso cuando hay exceso o limitar las actividades como correr, puede ayudar. También pueden utilizarse dispositivos de tracción por la noche.

En los casos de dolor fuerte, puede indicarse el reposo en cama por un breve período, pero este no está aconsejado por muchos meses.

En casos en que fallen otro tipo de tratamientos, puede recurrirse a la cirugía. Esta va desde un simple alargamiento de un músculo de la ingle, hasta la cirugía mayor de cadera (osteotomía) para reformar la pelvis. Este tipo de cirugía depende de la gravedad del problema y de la forma de la cabeza de la articulación de la cadera.

El control regular con el médico y especialista en ortopedia es muy importante.

Pronóstico

El pronóstico depende de la edad del niño y la gravedad de la enfermedad. Cuanto más pequeño es el niño cuando la enfermedad empieza mejores son las expectativas.

Los niños de menos de 6 años que reciben tratamiento, tienen mayores probabilidades de terminar con una articulación de cadera normal. Mientras que los niños mayores de 6 años, tienen más posibilidades de acabar con una articulación de cadera deforme, pese al tratamiento y pueden desarrollar artritis en algún momento de sus vidas.

Una de las complicaciones de la enfermedad de egg-Calve-Perthes es el desarrollo de osteoartritis en alguna etapa posterior de la vida. Pero el diagnóstico y tratamiento oportunos, reducen esta posibilidad.

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