Prueba de glucosa

La prueba de tolerancia a la glucosa o prueba de glucemia, constituye uno de los exámenes de rutina del embarazo, realizados en el segundo trimestre (entre la semana 24 y la 28). En caso que la mujer presente niveles elevados de glucosa en la orina durante los controles prenatales previos a esta fecha o su existe riesgo elevado de diabetes, el examen se solicitará antes.

La prueba de tolerancia a la glucosa, se realiza para verificar los niveles de azúcar en sangre y diagnosticar diabetes gestacional (una complicación que comienza o es detectada en el embarazo y si no es tratada puede dañar al bebé o traer complicaciones en el parto).

Preparación para la prueba de tolerancia a la glucosa

El médico indicará una dieta rica en hidratos de carbono en las 48 horas previas al examen y 8 horas de ayuno antes de la prueba.

¿En qué consiste la prueba?

  • Se realiza una primera extracción de sangre en ayunas
  • Se le ofrece a la embarazada un líquido con glucosa
  • Se deja pasar 1 hora y se vuelve a extraer sangre para verificar el nivel de azúcar en la sangre

La mayoría de las embarazadas no sufren efectos secundarios como consecuencia de la prueba de tolerancia a la glucosa. Pero en algunos casos, hay mujeres que presentan náuseas, mareos o sudor luego de beber la solución de glucosa.

Los resultados de la prueba de tolerancia a la glucosa:

Valores normales

Un nivel igual o inferior a los 140 mg/dl (miligramos por decilitro) una hora después de beber la solución de glucosa constituye un valor normal.

Valores anormales

Si la glucosa en sangre es superior a los 140 mg/dl es necesaria la realización de una prueba más. Si los valores que arroja la prueba de tolerancia oral a la glucosa de 100 gramos en 3 horas es:

  • Mayor a 95 mg/dl en ayunas
  • Mayor a los 180 mg/dl después de 1 hora
  • Mayor a los 155 mg/dl después de 2 horas
  • Mayor a 140 mg/dl después de 3 horas

Estos valores son considerados anormales e indican la presencia de diabetes gestacional. En este caso el médico indicará algunos cambios alimenticios y si sólo con esto no se logran controlar los niveles de azúcar en la sangre, la administración de medicamentos o tratamiento de insulina.

En la mayoría de los casos con tratamiento se controlan los niveles de azúcar en la sangre y no hay mayores complicaciones ni riesgos para el bebé.

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