Deshidratación

La deshidratación es la pérdida en exceso de los líquidos corporales que lleva a que el organismo no pueda funcionar óptimamente. El cuerpo de los niños está compuesto por más de un 60% de agua. La pérdida de hasta un 5% del líquido del cuerpo es considerada deshidratación leve; la de hasta un 10% moderada y la de hasta un 15% severa. En casos extremos la deshidratación puede llevar a la muerte del bebé o del niño.

Los bebés y los niños pequeños son más vulnerables a sufrir deshidratación. Con la pérdida de líquidos del organismo no solamente se pierde agua, sino que también se eliminan electrólitos (calcio, potasio, sodio, etc.) y es imprescindible que exista un equilibrio entre la cantidad e agua y de electrólitos para que el organismo funcione bien.

Causas

  • Exceso de vómitos
  • Faringitis
  • Diarrea abundante
  • Exceso de sudor a causa del calor abundante
  • Orina excesiva a casa de diabetes (auque es muy poco frecuente)
  • Fiebre muy elevada
  • Alguna enfermedad aguda

Síntomas

  • Llanto continuo e irritabilidad
  • Sed ávida que se constata al ofrecerle cualquier líquido y que el lo beba con desesperación
  • En estados avanzados de deshidratación puede haber hundimiento de la fontanela y de de los ojos
  • Boca y lengua resecas y ásperas
  • Orinar con poca frecuencia. En bebés que el pañal esté seco es un posible indicio de deshidratación
  • Aletargamiento o excitación

Tratamiento

Si el bebé o el niño presentan vómitos o diarrea en exceso o alguno de los otros síntomas mencionados, es importante ofrecerles abundantes líquidos. Se puede recurrir a las soluciones de rehidratación oral, sueros, que se venden en farmacias, ya que éstas cuentan además de con agua, con los sales minerales que también se pierden con la deshidratación y son muy importantes para el correcto funcionamiento del organismo.

Se debe ofrecer al bebé o al niño pequeñas cantidades de líquido, de a poco, con una cucharita o jeringa, pero de manera continúa. Es preferible que beba pequeños sorbos de agua y no los vomite a que ingiera mucha cantidad y la expulse inmediatamente a través del vómito.

Generalmente, con ofrecerle líquidos al bebé es suficiente cuando se trata de una deshidratación leve, pero en los casos más severos puede ser necesaria la internación para reponer los líquidos corporales por vía intravenosa.

Complicaciones

Si el bebé o el niño pierden más cantidad de líquido de la que bebe, es probable que la deshidratación se agrave y se produzcan convulsiones, estado de coma e incluso la muerte.

Por ello, es muy importante que ante la más mínima sospecha de que el bebé está deshidratado, por presentar alguno de los síntomas mencionados, se consulte al médico. Ya que la deshidratación en niños pequeños se produce con mucha rapidez.

¿Cómo prevenir la deshidratación en los niños pequeños?

Es importante ser perseverante e insistir para que el bebé y el niño pequeño saludables, beban líquidos a lo largo del día, más aún en los días de calor o cuando están en movimiento continuo. Esto es fundamental, sobre todo en aquellos casos en que aún no pueden expresarse claramente y pedir agua cuando tienen sed.

Es clave controlar cuando el niño está enfermo, los posibles indicios de deshidratación y comenzar con el tratamiento de ofrecer líquidos o sueros comerciales, en pequeñas cantidades, y si no hay mejoría acudir a la urgencia. No se debe esperar a que los vómitos o la diarrea provoquen los primeros síntomas de deshidratación para comenzar a ofrecer líquidos al niño, sino que hay que hacerlo en ese ínterin para prevenir que se llegue a ese estado.

Es muy importante insistir para que el niño beba líquidos cundo tiene fiebre, vómitos o diarrea. Y controlar que en estos casos, existan idas frecuentes al baño en los niños que ya controlan esfínteres o pañales mojados en el caso de los que no; que la boca esté húmeda (presencia de saliva) y existan lágrimas cuando llora. Estos son indicios claros de que no existe deshidratación.

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