Abuelos que tienen hijos

Redes sociales tejidas en base a experiencias de vida, sentimientos, emociones acumuladas y contenidas en las que la propia inercia ha llevado a las sociedades a sacar situaciones anómalas a la luz, convertirlas en normales, válidas y aceptadas, sin cuestionarse el porqué y sobre todo, sin evaluar los efectos colaterales de situaciones contra natura que se imponen como resultado de un modelo –social, económico y… hasta vital- que ha sido demasiado explotado en pos del máximo enriquecimiento y la máxima individualidad.

No cabe ninguna duda que, como en todos los procesos que se analicen para determinar dónde estuvo el error, repararlo y seguir adelante –ensayo y error- hay que remontarse a sus orígenes y comenzar desde ahí el análisis.

La incorporación de la mujer al mercado laboral supuso una revolución en las sociedades y un desequilibrio en los roles de cada interviniente.

Con la mujer en activo, el rol de madre y esposa, perdía intensidad y facilitaba el acceso de otras personas al núcleo de la familia. Abuelos, paternos y maternos, hermanos, tíos, etc., fueron “ascendidos” al cargo de parte activa de la familia.

Esta situación ha puesto de manifiesto una realidad que, no todo lo que brilla es oro. Sí es cierto que la relación de los niños con los abuelos puede ser y de hecho es, muy enriquecedora, experiencias de vida distintas combinado con una transmisión de formación y educación carente totalmente de responsabilidad e incidencia directa –no cabe duda que no es lo mismo criar a un hijo que a un nieto- son algunos de los aspectos más positivos de este rol abuelos-padres tan propio de nuestro siglo XXI.

Sin embargo, en ocasiones, ésta es un arma de doble filo. Los abuelos, frecuentemente personas de mediana edad, sometidos a una jubilación anticipada en un momento de plena actividad, pueden confundir el rol del abuelo con el de padre directo e interferir de una forma muy poco sana para todas las partes, en el proceso educativo, creando confusión y falta de equilibrio en la familia.

Roles adecuados, presencias positivas

Los abuelos que asuman la conocida como “crianza part -time” de sus nietos, deben tener presente que son hijos de sus hijos, deben estar abiertos y propensos a mantener, respetar y fomentar el tipo de educación que sus hijos hayan elegido para sus nietos y deben aprovechar la sublime sensación de actividad que aporta un niño a un hogar.

En este escenario, los padres deben por su parte, asumir que la presencia de los abuelos de forma activa ha sido una decisión de mutuo acuerdo y deben ser capaces de fomentar un hábito de sub-convivencia, en la que los abuelos tengan un papel protagonista, deben ser capaces de abrirse a las recomendaciones en base a la experiencia que éstos –sin duda alguna- harán como parte activa del proceso.

En un escenario así, la presencia activa de los abuelos se transforma en una extensión positiva de la unidad familiar en la que el respeto y el amor se encargan de dejar fluir positivamente, la educación de los niños.

Errores comunes

Sin embargo, bajo ninguna circunstancia los abuelos deben arrogarse el derecho de decidir libre, impune y contrariamente a los preceptos de sus hijos, sobre la educación de sus nietos. Nunca deben sentirse con el derecho de tomar decisiones relativas a los niños sin consultar con sus hijos y, jamás deben intentar imponer activa o pasivamente, sus preceptos si éstos no son un compartido.

Los padres por su parte no deben confundir la colaboración y la ayuda, con una exención de responsabilidades.

Esta situaciones confunden a los niños y les dan una idea de sociedades abstractas, dispersas, confusas, en las que los roles no son un compromiso, sino algo eventual y arbitrario que se toma o se deja en función del devenir de la vida.

Conclusiones

La trasmisión de valores y la formación de los hijos es, intrínsecamente, la oportunidad que nos da la vida de avanzar como seres humanos. Es de suponer que las futuras generaciones serán más evolucionadas e irán permitiendo con esquemas propios la generación de nuevos órdenes sociales compuestos por individuos preparados para enfrentarlos. Es por este motivo que son los padres y únicamente los padres, quienes tienen el deber y la obligación de formar a sus hijos, transmitiéndoles aquello que consideran válido y permitiéndose que los hijos obtengan la visión de familiar como uno de los primeros compromisos que se adquieren en la vida, siempre que éste esté basado en los sentimientos y no, en la biología.

Los abuelos por su parte deben ser conscientes que ellos ya fueron padres y que, la “crianza part-time” es únicamente una oportunidad de disfrutar del resultado de sus esfuerzos, no es una oportunidad de hacerlo de nuevo… únicamente de disfrutar…lo que de aquello resultó.

Relaciones sanas para una también, sana evolución del ser humano.

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