Trabajo de parto

A medida que se aproxima el final del embarazo, aparecen una serie de situaciones que preparan a la madre para el momento del parto.

Las contracciones se vuelven más frecuentes y aumentan su duración e intensidad. Alrededor de unos 15 días antes de la fecha probable de parto, comienza la etapa denominada preparto, que se caracteriza por la recurrencia de estas contracciones irregulares (contracciones Braxton Hicks), que van madurando el cuello del útero, ablandándolo y preparándolo para el momento del parto.

No hay una forma de determinar claramente en qué momento comienza el trabajo de parto, cuando el cuello del útero presenta unos 3 o 4 centímetros de dilatación se considera que la embarazada está en trabajo de parto. Pero como todas las mujeres son distintas, los síntomas entre una y otra pueden variar. Sin embargo, hay una serie de síntomas que indican la llegada de ese proceso:

Pérdida del tapón mucoso

Unas semanas antes del parto comienza a perderse el tapón mucoso, éste se ubica en el canal del cuello del útero, sellándolo y protegiéndolo y es una señal de que éste comienza a dilatarse. Es parecido en apariencia a la clara del huevo, es una mucosidad un tanto más espesa, transparente y puede presentar alguna estría de sangre de color rosado o marrón. Jamás se pierde completamente, sino que va perdiéndose progresivamente y la sola pérdida del tapón no indica que haya que internarse pero sí que se está en fase de trabajo de parto.

Contracciones

Las contracciones Braxton Hicks se hacen más frecuentes, intensas y dolorosas. Pueden ser molestias similares, aunque un poco más fuertes, que las del período menstrual. A medida que el trabajo de parto se acerca estas contracciones se hacen cada vez más intensas aunque irregulares. Las contracciones propias del trabajo de parto son regulares cada 2 o 3 minutos durante 10 minutos a lo largo de 2 horas. La contracción empieza en el fondo del útero en la unión de las trompas de Falopio y después se propaga hacia abajo como las ondas de un radar hasta que abarca todo el útero. Se caracteriza por tener una intensidad que se manifiesta por el endurecimiento del abdomen, una duración (que es el tiempo que transcurre desde el comienzo en el fondo del útero hasta que desaparece) y la frecuencia (que es el tiempo en minutos y que va desde el final de la contracción hasta el comienzo de otra). Cuando está por comenzar el trabajo de parto las contracciones se hacen regulares, frecuentes y largas. Al principio, durante las dos primeras horas serán cada 5 minutos, luego cada 4 y después cada 3. Allí se estará empezando el primer período de dilatación. Es fundamental tener claro esto para no correr al sanatorio ante la presencia de contracciones que pueden ser una falsa alarma.

Pérdida de líquido amniótico

La pérdida de líquido amniótico es una de las señales de que se ha entrado en trabajo de parto, cerca de un 15% de las mujeres comienzan la fase con este indicio. Se debe consultar de inmediato y movilizarse lo menos posible.

El trabajo de parto no depende de la voluntad de la mujer embarazada, hay que dejar que el cuerpo trabaje ayudándolo con la respiración y la relajación para que este proceso sea lo menos doloroso, rápido y disfrutable.

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